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Regulación

Bitkub repuso cada moneda del hackeo de 50 millones y Tailandia la imputa igual: el delito no fue el robo, fue callarlo seis meses

Bitkub reembolsó hasta la última moneda robada. Sus fundadores pusieron dinero propio para tapar un agujero de 50 millones de dólares, y el regulador tailandés confirmó en septiembre de…

FretchCop 7 min de lectura
Bitkub repuso cada moneda del hackeo de 50 millones y Tailandia la imputa igual: el delito no fue el robo, fue callarlo seis meses

Bitkub reembolsó hasta la última moneda robada. Sus fundadores pusieron dinero propio para tapar un agujero de 50 millones de dólares, y el regulador tailandés confirmó en septiembre de 2025 que los activos de los clientes estaban íntegros. Pese a todo eso, la bolsa que controla más de nueve de cada diez operaciones cripto del país acaba de convertirse en acusada penal.

La Comisión de Valores de Tailandia (SEC) presentó el 23 de julio una querella criminal contra Bitkub Online Co Ltd y dos de sus antiguos directores ante la División de Represión del Crimen Económico (ECD). El cargo no es el hackeo de 2021. Es habérselo callado durante seis meses ante el supervisor, maquillando los informes de capital para que pareciera que no había pasado nada. El delito, dice el regulador, no fue el robo. Fue la mentira que vino después.

~50 M$
Valor de los 16 activos digitales robados en el ciberataque de mayo de 2021 (~1.700 millones de baht) que Bitkub no reflejó en sus partes diarios de capital durante casi seis meses.

Qué dice exactamente la SEC que hizo mal Bitkub

El hilo se remonta a mayo de 2021. Un ciberataque vació una de las carteras de Bitkub y se llevó 16 tipos de criptoactivos por un valor aproximado de 1.700 millones de baht. Hasta ahí, una brecha de seguridad más en un año de brechas. El problema, según la SEC tailandesa, es todo lo que ocurrió entre el robo y su reposición.

Entre el 10 de mayo y el 30 de octubre de 2021, Bitkub siguió enviando su parte diario obligatorio de capital líquido neto, el formulario DA 1. Ninguno de esos informes mostró una variación relevante de los activos derivada del hurto. Traducido: la bolsa le decía cada día al supervisor que su balance estaba sano mientras arrastraba un boquete de 50 millones. La SEC lo califica de presentación de declaraciones falsas y le imputa una infracción del artículo 76 del Decreto de Emergencia sobre Negocios de Activos Digitales de 2018, el marco que sostiene a todos los operadores con licencia del país.

Los dos directores de entonces, Sakolkorn Sakavee y Thaweesap Rawan, figuran como los responsables de firmar aquellos partes. La SEC los señala personalmente bajo los artículos 94 y 76, y añade un cargo por hacer asientos falsos en documentos de una persona jurídica para engañar a un tercero, tipificado en el artículo 88(2). La querella ya pasó a la ECD, y a partir de aquí el camino es el de cualquier causa penal: investigación policial, decisión de la fiscalía sobre si acusa formalmente y, en su caso, juicio.

Por qué esto pesa más que un expediente cualquiera

Bitkub no es una plataforma cualquiera en Tailandia. Es la mayor bolsa de activos digitales con licencia del país y concentra más del 90% del mercado local, según Crypto Briefing. Lo que le pase a Bitkub moldea cómo ven el sector entero los minoristas, las instituciones y los socios extranjeros que hacen la debida diligencia. Un cargo penal del regulador nacional no es un detalle que se disimule en una nota al pie.

El momento tampoco ayuda. La empresa lleva tiempo coqueteando con una salida a bolsa, y su consejero delegado, Jirayut Srupsrisopa, fue elegido este año Young Global Leader por el Foro Económico Mundial. En marzo, Bitkub se convirtió en la primera bolsa tailandesa en listar la stablecoin RLUSD contra el baht. Una ambición de OPV y una querella criminal son difíciles de sostener en la misma mano: los bancos colocadores y los fondos que estudien entrar mirarán ahora a una compañía con un proceso penal abierto.

16
Tipos de criptoactivos sustraídos en el ataque
>90%
Cuota de Bitkub en el mercado cripto tailandés
~6 meses
Partes de capital sin reflejar la pérdida (may.-oct. 2021)

La defensa de Bitkub: callar para evitar el pánico

La bolsa respondió el mismo 23 de julio con un comunicado que no niega el fondo, sino que lo reencuadra. Sostiene que el asunto es de hace unos cinco años, que atañe a documentos de reporte y que no hubo conducta fraudulenta de las personas señaladas. Reconoce el punto clave: los responsables de la divulgación decidieron no comunicar que una de sus carteras había sido saqueada. ¿La razón que alega? Evitar una estampida.

La decisión de no revelar la información se tomó para prevenir una retirada masiva de fondos. Si se hubiera producido, la compañía podría no haber encontrado activos suficientes para reponer por completo los de los clientes mientras resolvía el problema, y el conjunto del sector tailandés podría haberse visto afectado.

Como no hubo estampida, argumenta Bitkub, los cofundadores del grupo pudieron absorber la pérdida y compraron activos para reponer los robados en las mismas monedas y cantidades. De ahí su conclusión: ni la empresa ni los clientes sufrieron daño, y la propia SEC verificó a 8 de septiembre de 2025 que los fondos custodiados estaban a salvo. La compañía recuerda que denunció el robo a las autoridades ya el 10 de mayo de 2021, presume de certificaciones (ISO 27001, ISO 27701, SOC 2 Tipo I, marco NIST) y pide al público que no difunda información que confunda sobre su solvencia, bajo amenaza de acciones legales.

El nervio del caso: transparencia contra instinto de supervivencia

Aquí está la tensión que hace interesante el expediente. El deber de un operador con licencia es informar al supervisor de lo que pasa, cuando pasa. El instinto de un gestor cuya bolsa acaba de perder 50 millones es callar hasta tapar el agujero, precisamente para que el miedo no provoque el desastre que teme. Bitkub eligió lo segundo y, a toro pasado, presenta el resultado como prueba de buena fe: nadie perdió dinero. La SEC lo mira al revés. El regulador no puede supervisar lo que no ve, y un parte diario que oculta un boquete de nueve cifras deja ciega a la autoridad justo cuando más falta hace mirar.

El detalle más afilado es que la SEC imputa por nombre a los directores. Cargar personalmente a quienes firmaron los formularios es un mensaje deliberado a cada ejecutivo de cada plataforma con licencia del país: el cumplimiento es tu problema y las consecuencias penales de firmar un informe inexacto son reales. No es la primera fricción de Bitkub con el supervisor. Ya cargó con una multa por uso de información privilegiada a su director de tecnología y con sanciones civiles por presunta inflación artificial del volumen, y vio naufragar una compra de 500 millones de dólares por parte de Siam Commercial Bank ante dudas regulatorias.

La otra cara

Conviene no confundir esto con un colapso tipo FTX o AscendEX. Bitkub sigue operando con su licencia intacta, los activos de los clientes están, según el propio regulador, completos, y la empresa casi con seguridad peleará los cargos. Su tesis tiene fondo: quien callara para evitar una corrida y luego repusiera hasta el último token con dinero de los socios difícilmente encaja en el retrato del estafador que se lleva el botín. Y una querella no es una condena; queda por delante la investigación policial, la decisión de la fiscalía y, si llega, el juicio, un recorrido de meses o años en el que puede acabar en acuerdo, advertencia o absolución.

Pero el argumento de la estampida es, a la vez, la confesión: reconoce que hubo una decisión consciente de no contar lo que la ley obliga a contar. Y el contexto de mercado no mueve la aguja en un sentido ni en otro. El bitcoin ronda los 64.000 dólares con un retroceso del orden del 1-2% en el día, sin relación con el caso; esta historia se juega en un juzgado de Bangkok, no en las velas.

Los próximos indicios
  • De querella a acusación: si la fiscalía tailandesa formaliza cargos tras la investigación de la ECD, o si el caso se reconduce a un acuerdo.
  • Los dos directores: cómo se defienden Sakolkorn Sakavee y Thaweesap Rawan de la responsabilidad personal; sienta precedente para los consejos de todas las plataformas con licencia.
  • La OPV: si el proceso penal congela o encarece los planes de salida a bolsa de Bitkub y la debida diligencia de sus socios.
  • El estándar de divulgación: si la SEC usa este caso para fijar por escrito plazos y forma de reportar hackeos, como ya insinuó el sector.
  • Efecto regional: si otros supervisores asiáticos endurecen la exigencia de comunicar brechas, después del expediente a Upbit en Corea.

Basado en: The Nation Thailand, Crypto Briefing, Cointelegraph, crypto.news, TradersUnion, SEC de Tailandia.

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Redacción FretchCop
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