Kalshi tiene la sede en Nueva York y es Nueva York quien la demanda: el estado pide el triple de lo ganado y 100.000 dólares por cada apuesta ofrecida
Por los mercados de predicción pasaron 20.000 millones de dólares durante el Mundial de 2026, y Kalshi sumó tres millones de usuarios nuevos en las cinco semanas del torneo. Este viernes,…

Por los mercados de predicción pasaron 20.000 millones de dólares durante el Mundial de 2026, y Kalshi sumó tres millones de usuarios nuevos en las cinco semanas del torneo. Este viernes, el estado donde la empresa tiene su sede le ha presentado la factura. Nueva York la demanda por explotar una casa de apuestas sin licencia y le pide el triple de todo lo que haya ganado.
La petición la anuncian juntas la gobernadora Kathy Hochul y la fiscal general Letitia James, y se registró la mañana del 31 de julio ante el Tribunal Supremo del estado, en Manhattan. El argumento cabe en una frase de James: «se llamen como se llamen, los mercados de predicción como Kalshi son plataformas de juego, lisa y llanamente». En el corazón del escrito no hay una palabra sobre blockchain. Hay una licencia que no se pidió y un impuesto que no se pagó.
La demanda no habla de cripto, habla de una licencia
La teoría legal de la fiscalía es deliberadamente aburrida, y por eso es peligrosa para el sector. Según el comunicado oficial de la fiscalía, los contratos de eventos de Kalshi encajan en la definición legal de juego del estado porque el resultado sobre el que se apuesta es incierto, queda fuera del control del apostante o depende del azar. Si eso es juego, hace falta una licencia de la Comisión de Juego del estado de Nueva York. Kalshi no la tiene.
El segundo pilar es el dinero público. Los casinos y las plataformas de apuestas deportivas móviles con licencia pagan un impuesto sobre esa actividad, y ese impuesto financia escuelas públicas, programas deportivos para jóvenes y tratamiento de la ludopatía. La fiscalía sostiene que Kalshi opera el mismo negocio sin pasar por esa caja. Dicho de otro modo: la demanda no acusa a Kalshi de innovar, la acusa de competir con una ventaja de costes que consiste en no tener permiso.
El número que explica el momento
La denuncia llega la misma semana en que se publicó la cifra que convierte a este sector en un objetivo fiscal serio. Según un informe de la firma de análisis de cadena Chainalysis recogido por CoinDesk, el Mundial de 2026 generó un volumen récord de 20.000 millones de dólares en mercados de predicción, repartidos entre cerca de 400.000 carteras y acumulados desde enero. Solo durante el torneo se movieron 5.700 millones.
Ese número pulveriza la referencia anterior del sector, los 3.600 millones de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024. La Super Bowl 60 de febrero y el torneo universitario de marzo pasaron cada uno de los 1.000 millones. El fútbol los multiplicó. Y en el lado de Kalshi el crecimiento fue igual de brusco: tres millones de usuarios nuevos durante el Mundial, más del doble de los dos millones que la empresa declaraba a principios de mayo.
Con esa escala sobre la mesa, la pregunta de si el producto se llama contrato de eventos o apuesta deja de ser semántica. En el catálogo del propio Kalshi convivieron durante el torneo la pregunta seria, quién gana el Mundial, y la pregunta que delata al negocio: si Cristiano Ronaldo lloraría al ser eliminado Portugal. Lloró.
La cuenta que Nueva York quiere presentar
Lo que pide el escrito no es una multa simbólica. La fiscalía reclama una orden judicial que impida a Kalshi seguir operando como negocio de juego sin licencia, la devolución íntegra de las ganancias obtenidas de forma ilegal, restitución a los usuarios perjudicados y una sanción equivalente a tres veces lo ganado en el estado. A eso, según la lectura del expediente que hace CoinDesk, se añaden 100.000 dólares por cada oferta de apuesta deportiva no autorizada o intentada, y una contabilidad completa de las apuestas de los clientes, sus pérdidas y los beneficios de la empresa.
La agencia AP resume la exposición en «potencialmente miles de millones de dólares». La cifra final depende de una variable que hoy nadie conoce públicamente: cuánto de los 20.000 millones del Mundial salió de carteras y cuentas de Nueva York. Esa es exactamente la contabilidad que la demanda exige entregar.
Los dos detalles más difíciles de defender
Junto al debate competencial, el escrito mete dos hechos concretos que no admiten una respuesta elegante. El primero: la plataforma acepta usuarios de 18 a 20 años, cuando la ley de Nueva York exige 21 para las apuestas deportivas móviles. El segundo: ofrece mercados sobre equipos universitarios del propio estado, algo prohibido a cualquier casa de apuestas con licencia allí. Son las dos reglas que un operador licenciado no puede saltarse sin perder la licencia, y Kalshi las cruza sin tenerla.
Ahí la discusión ya no es si el regulador correcto está en Washington o en Albany, sino si el producto vulnera protecciones que el estado considera mínimas. La fiscalía apoya el punto en investigación reciente que asocia el juego temprano con problemas psicológicos y financieros y con más riesgo de ludopatía en la vida adulta.
La otra cara: una licencia federal contra cincuenta códigos penales
Kalshi no se defiende negando los hechos, sino la jurisdicción. Su tesis es que sus contratos de eventos son derivados regulados a nivel federal y que las leyes estatales de juego no les alcanzan. Su responsable de comunicación, Elisabeth Diana, fue directa al responder a los medios.
Es triste ver este tipo de teatro político por parte de los dirigentes de nuestro propio estado. Los estados no pueden cerrar sin más un mercado con licencia federal. Esto además perjudicaría a los neoyorquinos, que se verían empujados a plataformas extranjeras.
El argumento no es hueco, y de hecho ya ganó una vez esta misma semana. En Minnesota, el tribunal federal de distrito concedió el 27 de julio una medida cautelar a Kalshi, Polymarket y la CFTC al considerar que la ley estatal que prohibía los mercados de predicción probablemente choca con la Ley de Bolsas de Materias Primas. Dos días después, en Wisconsin, el mismo argumento perdió: el juez denegó la cautelar que pedía la CFTC contra la ley de juego estatal. Y en Nueva York el historial de Kalshi es malo antes de esta demanda, con un juez federal que rechazó su intento de frenar al regulador estatal el 7 de julio y le negó una cautelar en apelación el 27.
| Frente | Movimiento | Resultado |
|---|---|---|
| Minnesota (federal) | Kalshi, Polymarket y CFTC piden cautelar | Concedida 27-jul |
| Wisconsin (federal) | CFTC pide cautelar contra la ley estatal | Denegada 29-jul |
| Nueva York (federal) | Kalshi pide frenar al regulador estatal | Denegada 7-jul y 27-jul |
| Nueva York (estatal) | Hochul y James demandan a KalshiEX | Presentada 31-jul |
Hay un matiz que conviene no perder: según la lectura de ABC News, la demanda no pretende cerrar Kalshi, sino frenar una actividad concreta dentro del estado. El daño, si el estado gana, sería económico y reputacional antes que existencial.
El patrón de la fiscal James
Esta demanda no es un experimento aislado. La Comisión de Juego del estado ya ordenó a Kalshi cesar su actividad en octubre de 2025. En enero de 2026 la fiscalía demandó a la desarrolladora Valve por promover juego ilegal en videojuegos populares entre menores, y en abril demandó a Coinbase y Gemini por operar, según su criterio, plataformas de juego ilegal. El mismo mes Hochul prohibió por orden ejecutiva que los empleados públicos usen mercados de predicción para operar con información privilegiada. El caso lo instruye la Oficina de Protección al Inversor, la misma unidad que lleva los expedientes de valores.
Visto en conjunto, Nueva York está construyendo una doctrina: cuando un producto paga en función de un resultado que el cliente no controla, lo trata como juego y no como mercado. Es la misma semana en que el estado concedió a Circle una carta fiduciaria para su negocio de stablecoins. Nueva York no cierra la puerta a la cripto, decide qué parte entra por la ventanilla del banco y qué parte por la del casino.
- Si Kalshi lleva el caso a un tribunal federal alegando la Ley de Bolsas de Materias Primas, como hizo en Minnesota, y si le funciona en su propio estado tras dos derrotas en julio.
- La contabilidad que exige la demanda: el primer desglose público de cuánto volumen de Nueva York hay dentro de los 20.000 millones del Mundial.
- Si otros estados con impuesto sobre apuestas deportivas copian el escrito. La vía fiscal es más replicable que la penal, que ya fracasó en Minnesota.
- El efecto sobre la ronda con la que Kalshi busca una valoración de 40.000 millones, y sobre Polymarket, valorada en 15.000 en abril.
- Si la CFTC vuelve a intervenir del lado de las plataformas después de haber perdido en Wisconsin el 29 de julio.
El contraste con el mercado es notable. El día que el sector con mayor crecimiento de la cripto acabó demandado por el estado donde vive, el bitcoin se limitó a caer un 2,5% hasta los 63.000 dólares. La historia de crecimiento del año ya no se juega en el precio, se juega en los juzgados.
Fuentes: Oficina de la Fiscal General de Nueva York, CoinDesk, Chainalysis, AP, CNBC, ABC News.