La GENIUS Act cumple un año y sus seis reguladores incumplen el plazo: el reglamento de las stablecoins sigue en blanco
La ley cripto más importante que ha aprobado Estados Unidos cumple hoy exactamente un año, y la fecha llega con un agujero en el centro: los seis reguladores federales encargados de…

La ley cripto más importante que ha aprobado Estados Unidos cumple hoy exactamente un año, y la fecha llega con un agujero en el centro: los seis reguladores federales encargados de escribir su reglamento no lo han terminado. El sábado 18 de julio venció el plazo legal de doce meses para dejar listas las reglas de aplicación de la GENIUS Act, el primer marco federal para las stablecoins de pago, y a media tarde no había una sola norma final. Solo borradores.
No es un incumplimiento cualquiera. La GENIUS Act se vendió como la pieza que ordenaría un mercado de más de 300.000 millones de dólares en monedas estables, y su propio texto marcaba un calendario preciso a las agencias. Ese calendario acaba de resbalar. La ley sigue en pie y sus principios siguen siendo vinculantes, pero las instrucciones concretas con las que emisores, bancos y exchanges tienen que operar continúan sin aprobarse, con la cuenta atrás hacia enero de 2027 ya en marcha.
Qué venció exactamente hoy
El presidente Donald Trump firmó la GENIUS Act el 18 de julio de 2025 como ley pública 119-27. El texto daba a los reguladores un año para publicar las normas de desarrollo. Ese año se cumplió este sábado, y el frente responsable es amplio: la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC), la Administración Nacional de Cooperativas de Crédito (NCUA), el Departamento del Tesoro, la FinCEN y la OFAC.
Ninguno cerró su libro de reglas a tiempo. La OCC publicó en marzo una propuesta amplia que cubría licencias, reservas, reembolsos, capital, custodia y supervisión. La FDIC propuso después estándares prudenciales para las filiales de stablecoins de bancos con licencia estatal, y la NCUA sacó requisitos de licencia y operativos para las filiales de cooperativas de crédito. Propuestas, todas. Ninguna se convirtió en norma final antes del primer aniversario de la ley.
Por qué el plazo importaba
La GENIUS Act quiere que los tokens anclados al dólar funcionen como instrumentos de pago regulados y no como productos digitales bajo vigilancia ligera. Para eso, el texto exige que solo emitan monedas los que tengan permiso, federal o estatal, y que mantengan un respaldo uno a uno con activos muy líquidos: efectivo, depósitos bancarios y deuda del Tesoro a corto plazo. Sobre ese esqueleto, la ley pedía estándares para los reembolsos, la divulgación de reservas, el capital, la liquidez, la custodia, la gestión de riesgos y la protección en caso de insolvencia.
Ese es justo el detalle que sigue sin escribirse. El armazón legal está, pero la letra pequeña que dice cuánto capital hay que tener, cómo se valoran las reservas, en qué plazo se atiende un reembolso o qué actividades puede hacer un emisor más allá de acuñar, todavía navega entre borradores y periodos de comentarios. Varios de esos plazos de comentario ni siquiera cierran hasta después del vencimiento: la propuesta conjunta de identificación de clientes admite alegaciones hasta el 21 de agosto, la de la FDIC sobre cumplimiento de la Ley de Secreto Bancario y sanciones hasta el 4 de agosto, y los formularios de reporte de la FDIC hasta el 18 de septiembre.
| Agencia | Qué propuso | Estado |
|---|---|---|
| OCC | Licencias, reservas, reembolsos, capital, custodia | Solo propuesta |
| FDIC | Estándares prudenciales para filiales de banca estatal | Solo propuesta |
| NCUA | Licencias y operativa de filiales de cooperativas | Solo propuesta |
| Tesoro / FinCEN / OFAC | Identificación de clientes, AML y sanciones | En comentarios |
Enero de 2027 pasa a ser la fecha que manda
Que las agencias se salten el plazo de redacción no ilegaliza las stablecoins ni pone automáticamente en falta a los emisores actuales. La mecánica de la ley es otra: la GENIUS Act entra en vigor en la primera de dos fechas, el 18 de enero de 2027 o 120 días después de que aparezcan las reglas finales. Como el paquete completo sigue incompleto, el 18 de enero queda ahora como la fecha operativa más clara del calendario vigente.
Eso deja a la industria en una ventana comprimida. A los emisores les puede tocar reestructurar reservas, montar sistemas de identificación de clientes, definir procedimientos de reembolso y elegir entre supervisión federal o estatal, todo contra un reglamento que aún no existe. Los bancos y las plataformas de intercambio, por su parte, tienen que decidir qué tokens podrán soportar bajo el nuevo régimen sin saber todavía cómo tratarán las normas finales la custodia, las stablecoins extranjeras o los programas de recompensas.
La cláusula que sí se aplica sola: el veto al rendimiento
Hay una parte de la ley que no depende de ningún reglamento porque está escrita directamente en el estatuto: los emisores no pueden pagar intereses ni rendimiento a los tenedores de sus monedas. La idea es convertir la stablecoin regulada de Estados Unidos en un dólar digital plano, totalmente respaldado y nada más. Ese veto muerde desde ya.
El problema es que el propio texto deja la puerta entornada. Como la prohibición recae sobre el emisor, un tercero, un exchange o un socio, puede repartir recompensas sobre el mismo activo sin infringir la letra. Un recuento on-chain de DEXTools cifró en unos 1.570 millones de dólares el dinero que ya circula legalmente por ese resquicio el mismo día en que el veto entra en vigor. Definir si ese rodeo sobrevive o se cierra es, precisamente, una de las cosas que tendrían que aclarar las reglas finales que hoy no llegaron.
La otra cara: llegar tarde no es lo peor que podía pasar
Conviene no dramatizar el incumplimiento. Saltarse la fecha de redacción no borra la ley ni deja el sector en tierra de nadie: los principios estatutarios, el respaldo uno a uno y las obligaciones de prevención de blanqueo bajo la Ley de Secreto Bancario, siguen atando a quien emita. Las agencias conservan meses por delante para pulir las normas y dar instrucciones claras. Y hay un argumento de fondo a favor de la calma: un reglamento apresurado sobre valoración de reservas, custodia o insolvencia puede hacer más daño que uno tardío. Coordinar bancos, cooperativas, emisores no bancarios, regímenes estatales y compañías extranjeras bajo un mismo estándar es lento por diseño. La pregunta no es si las agencias llegaron tarde, que llegaron, sino si usan el tiempo que queda para escribir reglas sólidas o para volver a resbalar.
El 18 de julio marca el plazo legal de un año para que seis agencias federales, la OCC, la FDIC, la NCUA, el Tesoro, la FinCEN y la OFAC, finalicen las reglas de aplicación del marco de stablecoins de pago de la GENIUS Act. — Jake Claver, citado en X
- El cierre de los periodos de comentarios. Las fechas del 4 y el 21 de agosto y del 18 de septiembre marcan cuándo las agencias podrán por fin pasar de la propuesta a la norma final.
- El destino del veto al rendimiento. Si las reglas finales cierran o toleran el rodeo de terceros decidirá el modelo de negocio de medio sector, con esos 1.570 millones ya en juego.
- La ventana hasta el 18 de enero de 2027. Cada semana sin reglas finales comprime el margen que tienen emisores, bancos y exchanges para adaptarse antes de que la ley opere.
- El trato a las stablecoins extranjeras. Cómo aterricen las normas sobre emisores de fuera definirá si USDT y otros dólares no domésticos tienen ruta de acceso al cliente estadounidense.
Un año después de la firma con bombo en la Casa Blanca, la GENIUS Act enseña la brecha entre aprobar una ley y hacerla funcionar. El Congreso puso los principios; las agencias tenían que poner los tornillos, y hoy no estaban. Queda medio año para que aparezcan antes de que la fecha del 18 de enero deje de ser un objetivo y pase a ser una obligación.
Datos: The Block, Blockonomi, Federal Register, DEXTools, ley pública 119-27.