Visa monta la fábrica de stablecoins de la banca con una moneda sin comisiones, y Circle cae en bolsa el mismo día
Durante años Visa se limitó a liquidar en stablecoins por detrás del telón. El 16 de julio dio el salto al otro lado del mostrador: lanzó la Visa Stablecoin Platform (VSP) , una…

Durante años Visa se limitó a liquidar en stablecoins por detrás del telón. El 16 de julio dio el salto al otro lado del mostrador: lanzó la Visa Stablecoin Platform (VSP), una infraestructura para que bancos, fintechs y firmas cripto acuñen, guarden, muevan y rediman dólares digitales dentro de su propia red de pagos. El mismo día, las acciones de Circle, emisor del segundo dólar digital del mundo, cayeron en torno al 5-6%.
No es casualidad. La plataforma nace apoyando una moneda nueva, Open USD (OUSD), diseñada para no cobrar comisiones de acuñación ni de rescate y para repartir casi todo el rendimiento de las reservas entre quienes la distribuyen. Es un disparo directo al modelo con el que Circle y Tether han hecho caja. La guerra de las stablecoins acaba de mudarse del emisor al carril de distribución, y quien tiene los carriles es Visa.
Qué hace exactamente la VSP
La plataforma, hoy en fase beta, da a los clientes institucionales un entorno único gestionado por Visa para emitir y quemar stablecoins, gestionar rescates y enchufar todo eso a los raíles de pago existentes. Según la nota oficial de Visa, incluye infraestructura de monedero como servicio (Wallet-as-a-Service), conectividad a varias cadenas y controles de seguridad de grado bancario: flujos de doble aprobación, registros de auditoría y listas de direcciones permitidas.
La clave no es técnica, es de fontanería. Un banco puede emitir su stablecoin, liquidar en cadena y atar todo eso a los más de 200 millones de puntos de aceptación de Visa sin arrancar sus sistemas de tesorería. "Las stablecoins están abriendo una nueva capa de dinero programable, pero para la mayoría de las instituciones lo difícil no es el concepto, es la realidad operativa", dijo Jack Forestell, director de producto y estrategia de Visa. Su responsable de crecimiento, Rubail Birwadker, lo remató a Fortune: la cuestión "tiene menos que ver con acceder a las stablecoins y más con cómo esto se integra con la tesorería, los flujos de dinero y los sistemas bancarios que ya usan".
La pieza incómoda: una moneda sin comisiones respaldada por medio Wall Street
Lo que convierte el anuncio en un problema para los emisores actuales es el activo con el que arranca. Open USD lo construye el consorcio Open Standard, y su lista de padrinos es una foto del poder financiero de 2026: Visa, Mastercard, Coinbase, BlackRock y Alphabet. Es decir, Visa lanza su plataforma de la mano de su archirrival Mastercard y de la mayor gestora de activos del planeta.
El modelo de OUSD rompe con lo establecido en dos frentes: cero comisiones de acuñación y rescate, y devolución de casi todos los ingresos por reservas a los socios que la distribuyen. Ese dinero, el rendimiento de las letras del Tesoro que respaldan cada dólar digital, es justo lo que ha hecho rentable emitir stablecoins. Si se lo quedan los distribuidores y no el emisor, la economía del negocio se voltea. OUSD complementa por ahora a USDC de Circle y a USDG de Paxos dentro de la VSP, pero compite de frente con ellos.
| Stablecoin | Detrás | Modelo económico |
|---|---|---|
| USDT (Tether) | El mayor, líder global | El emisor se queda el rendimiento de la reserva |
| USDC (Circle) | 2º del mundo, cotiza (CRCL) | Comisiones + ingresos de reserva del emisor |
| OUSD (Open Standard) | Visa, Mastercard, BlackRock, Coinbase, Alphabet | Sin comisiones; reparte la reserva al distribuidor |
Por qué Circle perdió valor en bolsa el mismo día
La reacción fue inmediata. Los títulos de Circle, que salió a bolsa este mismo año y basa su historia en ser el dólar digital institucional de referencia, cedieron alrededor de un 5-6% tras el anuncio, según CoinDesk. Vienen arrastrando presión desde que se presentó Open Standard.
El miedo del mercado tiene lógica. Circle compite bien contra otros emisores, pero no contra el dueño de la relación con los bancos. Cuando la compañía que tiene la agenda telefónica de casi todas las entidades del mundo lanza una plataforma con una moneda gratis y un consorcio que suma a Mastercard y BlackRock, la aritmética competitiva cambia deprisa. La amenaza para Circle ya no es Tether: es que el reparto del rendimiento de reservas empuje a los bancos hacia una moneda de consorcio distribuida por Visa.
Cinco años construyendo hacia esto
La VSP no es una ocurrencia. En marzo de 2020 Visa fue la primera gran red de pagos en liquidar una transacción en USDC. En octubre de 2024 lanzó la Visa Tokenized Asset Platform (VTAP), que ya permitía a los bancos acuñar y gestionar tokens respaldados por fiat. La VSP es la evolución natural: pasa de tokenizar activos a gestionar el ciclo de vida completo de una stablecoin. Para abril de 2026, su piloto de liquidación en stablecoins alcanzaba un ritmo anualizado de 7.000 millones de dólares repartidos en nueve cadenas, señal de que la demanda no es teórica.
Detrás hay un telón regulatorio: la GENIUS Act, el marco federal de stablecoins de pago firmado en 2025, dio a los grandes de las finanzas el permiso para entrar sin miedo. Mastercard no se quedó quieta: en junio estrenó liquidación on-chain 24/7 con seis dólares digitales regulados y alianzas con plataformas como MoonPay. Las dos redes de tarjetas corren ahora la misma carrera por poseer la distribución del dinero digital.
La otra cara
Conviene bajar el entusiasmo. La VSP está en beta, y el trecho entre un lanzamiento en pruebas y un despliegue a gran escala suele ser largo; la adopción institucional avanza despacio aunque la tecnología esté lista. OUSD es una moneda nueva y sin recorrido probado a escala.
Los consorcios corporativos en blockchain, además, tienen un historial desigual: la alianza IBM-Maersk (TradeLens) cerró en 2022 pese a un respaldo enorme. Y la jugada beneficia sobre todo a las grandes instituciones; no toca los problemas de fondo de las stablecoins, como la transparencia de las reservas, la auditoría o el riesgo sistémico. Que la VSP se convierta en la infraestructura por defecto de las finanzas tradicionales o en otro piloto ambicioso que se estanca dependerá de la ejecución de los próximos 12 a 18 meses.
- Adopción real de OUSD: cuántos bancos y fintechs pasan de la beta a emitir en producción, y con qué volumen.
- Circle en bolsa: si la presión sobre CRCL persiste o si la empresa responde bajando comisiones o repartiendo reserva.
- El pulso Visa-Mastercard: ambas están en Open Standard, pero compiten por la misma capa de distribución; ojo a movimientos por separado.
- Reguladores: cómo encaja un dólar de consorcio "sin comisiones" con las reglas de reservas y divulgación que aún se están escribiendo bajo la GENIUS Act.
- Tether: el líder USDT no depende de bancos estadounidenses; habrá que ver si el modelo de reparto le hace mella o le resbala.
El mensaje de fondo es el mismo que dejaron hoy Morgan Stanley y Citadel, pero por otra puerta: las finanzas tradicionales no van a competir contra la cripto, van a absorber sus raíles. Visa acaba de decidir que, si el dinero se vuelve programable, la fábrica también será suya.
Datos: Visa (nota de prensa), Fortune, CoinDesk, Crypto Briefing, The Next Web, Cointelegraph.