Dos consejos dicen mandar en la empresa con 3.467 millones en bonos y acciones tokenizados, y el mercado tardó trece días en enterarse
Cuando Nathan Allman murió a finales de mayo, el consejo de administración de Ondo Finance tenía dos sillas. Una estaba vacía y en la otra estaba sentado él. La consecuencia jurídica de esa…

Cuando Nathan Allman murió a finales de mayo, el consejo de administración de Ondo Finance tenía dos sillas. Una estaba vacía y en la otra estaba sentado él. La consecuencia jurídica de esa aritmética la escribe ahora su propia madre en una demanda presentada en Delaware: al morir Allman, Ondo se quedó sin ningún consejero. La empresa que tiene 3.467 millones de dólares en bonos del Tesoro y acciones estadounidenses tokenizados no tenía a nadie con autoridad para nombrar a un consejero delegado.
Kathleen Allman, madre del fundador y representante legal de su herencia, pide al Tribunal de Cancillería de Delaware el control de la compañía y la destitución de Ian De Bode como consejero delegado y presidente. La demanda se presentó el 24 de julio y la sacó a la luz este jueves The Block. Entre esas dos fechas hay trece días en los que Ondo estrenó una red propia y contrató a un director financiero, con la firma de un ejecutivo al que un consejo rival dice haber despedido de todos sus cargos el mismo día del pleito.
La silla que se quedó vacía al morir el fundador
Allman fundó Ondo en 2021 después de pasar por el equipo de activos digitales de Goldman Sachs, y llevó la empresa a ser el mayor emisor de bonos del Tesoro y de acciones tokenizadas del mercado, con USDY y OUSG como productos insignia. Murió de forma inesperada a los 32 años. Ondo lo anunció el 26 de mayo y en el mismo mensaje comunicó que De Bode, presidente desde noviembre de 2025 y antes responsable de asesoría en activos digitales en McKinsey, asumía el puesto de consejero delegado con efecto inmediato.
La demanda sostiene que ese ascenso no lo aprobó nadie porque no había nadie que pudiera aprobarlo. Según el escrito, al morir Allman no quedó ni un consejero en ejercicio. La acusación es doble: que De Bode se presentó como consejero delegado sin acuerdo del consejo, alegando que el cargo le correspondía automáticamente, y que intentó instalarse como único administrador. La madre añade que usó recursos de la empresa para presionarla a firmar documentos que facilitasen ese movimiento.
La versión pública del escrito tacha dos cosas: el tamaño exacto del interés de voto que la herencia dice controlar y la causa de la muerte de Allman, que la empresa nunca hizo pública. La primera tachadura es, en la práctica, todo el caso.
Un consejo montado desde Hawái con dos firmas
La secuencia que describe el escrito es de manual societario. A finales de junio un tribunal de Hawái nombró a Kathleen Allman representante personal de la herencia de su hijo. Unas dos semanas después ejecutó un consentimiento escrito de accionista que la nombraba única consejera de Ondo. Con esa silla amplió el consejo a cuatro puestos y designó a Gordon Liao y a Tahnee Towill, hermana del fundador y cazatalentos con base en Hawái. Liao declinó el nombramiento por motivos que el escrito dice ajenos a la disputa.
El 24 de julio, madre y hermana votaron retirar a De Bode de todos sus cargos como directivo, empleado y consultor, incluida la presidencia, y adjudicaron a Kathleen Allman la presidencia del consejo más los cargos de consejera delegada, secretaria y tesorera. Ese mismo día entró la demanda en Delaware. Hay un detalle procesal que revela la partida real: la demandante alega que Ondo se niega a entregarle la lista de accionistas con sus datos de contacto. Sin esa lista no se puede llamar a los demás socios, y quien controla la lista controla el tiempo.
Lo que Ondo firmó mientras el pleito ya estaba vivo
Los trece días no fueron de parálisis. El 27 de julio la compañía presentó en su blog la Ondo Network, la reforma de su infraestructura, con la plataforma de futuros perpetuos Ondo Perps como primera aplicación encima. El 5 de agosto anunció por nota de prensa la contratación de Adam Schlisman, antiguo director financiero de Blockchain.com, como director financiero de Ondo. Doce días después de que un consejo dijera haberlo despedido, el consejero delegado en disputa fichó al ejecutivo que va a firmar las cuentas.
Todo acto corporativo de esa ventana cuelga de la pregunta que va a resolver el tribunal. Los contratos y los nombramientos los firma quien ostenta el cargo, y si el cargo estaba mal ocupado, la validez de las firmas entra en el paquete del litigio.
Debajo de la pelea hay 3.467 millones tokenizados
Lo que se disputa no es una startup de garaje. Los datos de DefiLlama verificados este jueves reparten el negocio en dos patas: 2.521 millones de dólares en la de rendimiento, que es USDY y OUSG sobre deuda del Tesoro estadounidense, y 946 millones en Ondo Global Markets, la de acciones y ETF tokenizados. Sobre esa base la empresa construyó en julio dos hitos que el sector citó como precedente: los primeros valores tokenizados basados en derechos anotados en la DTC y una alianza con el grupo japonés SBI para llevar la bolsa de Tokio a la cadena con liquidación en la stablecoin de yen JPYSC.
| Concepto | Cifra | Proporción |
|---|---|---|
| Ondo Yield Assets (USDY, OUSG) | 2.521 M$ | 72,7% del libro |
| Ondo Global Markets (acciones y ETF) | 946 M$ | 27,3% del libro |
| Total tokenizado | 3.467 M$ | 100% |
| Capitalización del token ONDO | 1.788 M$ | 51,6% del libro |
| Valoración totalmente diluida | 3.673 M$ | 1,06 veces el libro |
Entre los inversores figuran Founders Fund de Peter Thiel, Pantera Capital, Coinbase Ventures, Tiger Global y Wintermute. La serie A fueron 20 millones de dólares en 2022.
El token de 1.788 millones que no vota nada
De Bode contestó a The Block que las alegaciones son infundadas y que la compañía conserva el respaldo de sus accionistas principales, incluidos los inversores líderes y la Fundación Ondo. Ninguno de esos apoyos vota en Delaware. Lo que decide un contencioso de control societario es el porcentaje de voto que figura en el libro de accionistas, y ese porcentaje es justo el número tachado en la versión pública del escrito.
«Las pretensiones de la señora Allman carecen de fundamento y así quedará claro en el juicio», dijo De Bode por correo electrónico. El consejo encabezado por la madre respondió que sigue «comprometido» con la idea del fundador y que está buscando a su sucesor.
Los tenedores del token ONDO, 4.869 millones de unidades en circulación de un máximo de 10.000 millones, son espectadores con entrada de pago. El token cotiza a 0,367 dólares, un 82,8% por debajo del máximo de 2,14 de diciembre de 2024, y cae un 8,4% desde el día en que se presentó la demanda sin que el mercado supiera que existía. Ahí está la contradicción del sector: la tokenización promete que la propiedad vive en la cadena, y la propiedad que decide quién manda en el mayor tokenizador del mercado vive en un consentimiento escrito de accionista y en un juzgado de Wilmington.
La otra cara: un procedimiento rápido y una herencia sin gestores
Conviene medir lo que este pleito no es. Nada en el escrito conocido sugiere que los activos de los clientes estén en riesgo: USDY y OUSG están respaldados por deuda del Tesoro custodiada por terceros, y la disputa es por la cáscara societaria, no por la cartera. Las peleas por quién ocupa un cargo en una sociedad de Delaware se resuelven además por un cauce sumario y rápido, el del artículo 225 de la ley societaria del estado, pensado para despejar en semanas quién es consejero y quién no.
Y hay un argumento incómodo para la demandante en su propio comunicado: dice estar buscando al sucesor del fundador, o sea que el consejo que reclama el mando admite que no pretende dirigir la empresa. Heredar votos no es heredar la capacidad de operar un negocio de 3.467 millones en activos tokenizados con contrapartes como la DTC y SBI mirando. En el otro platillo, el consejo con dos sillas y una vacante era una bomba de relojería que nadie desactivó mientras el fundador vivía, y esa negligencia de gobernanza es anterior a los dos bandos.
Queda un aviso de método. La demanda es un documento del Chancery de Delaware que este blog no ha podido leer directamente, porque el tribunal no ofrece consulta pública gratuita de expedientes. Todo lo que aquí se atribuye al escrito viene de la exclusiva de The Block, que sí lo leyó y que recogió declaraciones firmadas de los dos lados. Las cifras de negocio, precio y capitalización son verificación propia.
- El porcentaje de voto tachado. Si el tribunal lo desvela y la herencia tiene mayoría, el pleito se acaba antes de empezar.
- Si alguna de las partes pide vista acelerada por la vía del artículo 225. Es el reloj que decide quién firma en septiembre.
- Qué hacen Founders Fund, Pantera, Coinbase Ventures y Tiger Global. De Bode invoca su apoyo, pero ninguno ha hablado en público.
- Si SBI, Mirae Asset o los socios de la DTC preguntan quién tiene autoridad para firmar por Ondo mientras dure la disputa.
- El nuevo director financiero. Un nombramiento hecho por un cargo en disputa es el primer punto que ataca la parte contraria.
- La cifra de activos tokenizados. Los 3.467 millones de este jueves son la referencia para detectar una fuga de reembolsos en USDY y OUSG.
- La silla que rechazó Gordon Liao y quién acaba ocupándola, porque cada nombramiento nuevo mueve la mayoría del consejo que reclama el mando.
Basado en: The Block, CoinDesk, blog corporativo de Ondo Finance, DefiLlama, CoinGecko.