El donativo de 742 USDT por el que sigue preso se convirtió en 15 transferencias cuando Binance mandó su expediente a los investigadores rusos
Yuri Belenki lleva casi once meses en prisión preventiva por 742,26 USDT. Son unos 700 dólares, 62.000 rublos, repartidos en seis transferencias que salieron de su cuenta de Binance entre…

Yuri Belenki lleva casi once meses en prisión preventiva por 742,26 USDT. Son unos 700 dólares, 62.000 rublos, repartidos en seis transferencias que salieron de su cuenta de Binance entre enero de 2023 y marzo de 2024 hacia una dirección de criptomonedas que el periodista Arkadi Babchenko había publicado para recaudar dinero destinado al ejército ucraniano. Cuando lo detuvieron en septiembre de 2025 en el aeropuerto moscovita de Sheremétievo, los investigadores rusos tenían esas seis. En la acusación que ahora se prepara para ir a juicio hay quince, por 1.680,69 USDT. Las otras nueve las aportó Binance.
El proyecto de defensa legal Primer Departamento publicó este lunes el informe que la mayor casa de cambio de criptomonedas del mundo envió al Comité de Instrucción ruso, y Reuters confirmó el mismo día, con documentos policiales, que esos datos acabaron en el sumario de un caso por «financiación del terrorismo». Belenki no vivía en Rusia: residía en Bulgaria desde 2015 y en la base de datos de Binance figuraba como cliente europeo.
Lo que cabe en un expediente de casa de cambio
El Comité de Instrucción escribió a Binance en octubre de 2025 citando causas penales abiertas por el artículo de terrorismo y pidiendo datos de seis usuarios que habían enviado fondos a la cartera de Babchenko. La respuesta no fue un extracto de movimientos. Según el inventario que publica Primer Departamento, el archivo recogía el historial completo de la cuenta desde el registro: datos personales, escaneos del pasaporte ruso y del permiso de residencia búlgaro, las fotografías de la verificación de identidad, saldos, traspasos internos, depósitos y retiradas, operaciones de la tarjeta Binance Pay, sus intercambios entre particulares y el historial de accesos con dispositivo, método de autenticación y geolocalización.
La parte más incómoda es la última: la lista de dispositivos de confianza con la fecha y el lugar desde el que se añadieron, y las huellas identificativas de teléfonos, navegadores y ordenadores. Eso no es un dato bancario, es una radiografía de la vida digital de una persona, y viajó por correo electrónico a la autoridad investigadora de un país en guerra.
El informe no confirmó la acusación, la amplió
Los investigadores llegaron a Belenki por fuera de la cadena de bloques. Babchenko tenía un chat de Telegram donde los donantes anunciaban sus envíos y el administrador los confirmaba, y las direcciones publicadas las puede auditar cualquiera. Cruzando horas y cantidades se llega a una casa de cambio. Lo que no se obtiene así es un nombre.
Cuando llegó el nombre, llegó el resto. Del informe de Binance los investigadores extrajeron nueve transferencias más a la dirección de Babchenko que no tenían documentadas, y remitieron el hallazgo al FSB para valorar un caso por el artículo 275, «alta traición». Aparecieron además cinco envíos por 367,37 USDT a la organización Sprava Hromad y tres por 311,40 USDT a la casa de cambio ucraniana Kuna.
| Destino de los envíos | Operaciones | Importe |
|---|---|---|
| Cartera publicada por Babchenko (imputación inicial) | 6 | 742,26 USDT |
| Cartera de Babchenko (acusación final, tras el informe) | 15 | 1.680,69 USDT |
| Sprava Hromad | 5 | 367,37 USDT |
| Casa de cambio Kuna | 3 | 311,40 USDT |
La misma dirección de correo, dos respuestas distintas
La página de Binance dirigía a las fuerzas de seguridad de Rusia y Bielorrusia a una dirección concreta, case@binanceholdings.ru, y por ahí entró la petición del Comité de Instrucción. Los familiares de Belenki contaron a Primer Departamento que su abogado escribió al mismo buzón para que la casa de cambio confirmase si la respuesta que obraba en el sumario era auténtica. Le contestaron que Binance «no acepta solicitudes legales por correo electrónico» y le remitieron al chat de soporte, donde le dijeron que esa autenticidad debía verificarla con el organismo que había recibido el documento. En la misma respuesta, la empresa afirmó que no facilita información de cuentas sin resolución judicial o acto equivalente.
Esa es también su norma escrita: las directrices públicas para autoridades exigen orden judicial, orden policial o mandamiento antes de entregar información de un usuario. A Primer Departamento, Binance respondió con un enlace al apartado octavo de su política de privacidad. A Reuters le dijo que cooperar con solicitudes legítimas está sujeto a los requisitos legales, de privacidad y regulatorios aplicables, y declinó hablar del caso y de si la entrega vulneró las normas europeas de protección de datos.
Un cliente de la UE, un canal ruso y cinco artículos del RGPD
Belenki abrió cuenta con su pasaporte interno ruso, pero desde 2022 constaba como cliente europeo. El motivo son las sanciones: tras el quinto paquete de la UE, Binance dejó en modo «solo retirada» las cuentas de residentes en Rusia con más de 10.000 euros, y para seguir operando él aportó su permiso de residencia búlgaro. Ese documento, el que acreditaba que era europeo, terminó escaneado en el expediente que recibió Moscú.
Ahí está el problema jurídico. Cuando entró la petición, Binance tramitaba su licencia MiCA, imprescindible para atender legalmente a residentes de la Unión. Primer Departamento sostiene que entregar datos a un organismo ruso sin pasar por un tratado de asistencia judicial incumple al menos cinco artículos del Reglamento General de Protección de Datos: el 6 exige una base legal derivada del derecho europeo o nacional, no de la exigencia de un tercer país; los 44 a 46 solo permiten transferencias fuera de la UE con garantías tasadas, y Rusia no tiene decisión de adecuación; el 48 dice que la petición de una autoridad extranjera no basta por sí sola.
Binance vendió su negocio ruso a CommEX en septiembre de 2023 alegando que operar en el país no encajaba en su estrategia de cumplimiento normativo. El canal de atención a los investigadores rusos seguía funcionando dos años después de aquel anuncio.
La otra cara: lo que este caso no demuestra
Nada de esto convierte a la casa de cambio en el origen de la causa. El rastro nació en un chat de Telegram y en una cadena de bloques pública, y la acusación existía antes de que Binance contestara. La compañía tampoco ha confirmado la autenticidad del documento, y su versión es que solo atiende requerimientos legales. Babchenko, por su parte, afirmó que nunca recibió donativos de Belenki.
También hay que situar la fuente: los papeles llegaron a Primer Departamento a través de un familiar del acusado, y el proyecto defiende a represaliados políticos, con un interés legítimo pero no neutral. Lo que sostiene la historia es que Reuters trabajó los mismos documentos policiales por su cuenta y que la respuesta de la empresa a la prensa no niega el hecho, lo enmarca. Pesa además un antecedente: en abril de 2022 la propia agencia publicó que Binance había aceptado compartir datos de clientes con el servicio ruso de vigilancia financiera. Entonces la empresa lo calificó de rotundamente falso.
Una casa de cambio puede decir que no entrega nada a las fuerzas de seguridad, señala Dmitri Zaír-Bek, director de Primer Departamento; quien acaba en la cárcel por un envío insignificante es el usuario.
En qué fijarse a partir de ahora
La primera señal es europea. Si una autoridad de protección de datos de la UE abre expediente por esta transferencia, la discusión deja de ser reputacional y pasa a ser una multa calculada sobre facturación global, con la licencia MiCA de por medio. Merece atención cualquier requerimiento de la Comisión Europea o de la agencia búlgara, el país de residencia del afectado.
La segunda es la fecha del juicio en Moscú y el peso que el tribunal dé al informe de la casa de cambio como prueba de cargo. La tercera son los otros cinco usuarios: la petición inicial pedía datos de seis y cada uno se separó en una causa penal distinta. Si aparecen más detenidos con el mismo patrón, el episodio deja de ser un caso aislado.
La cuarta es operativa y afecta a cualquiera que use una plataforma centralizada. Lo que la empresa guarda no es solo el saldo: son las huellas de tus dispositivos, las geolocalizaciones de tus accesos y las fotos de tus documentos, en un archivo exportable que existe desde el día en que se verifica la cuenta. El usuario no decide quién lo pide ni quién lo recibe.
Datos: Reuters, Primer Departamento, CoinDesk, Meduza, directrices para fuerzas del orden de Binance.