Bruselas ya piensa en el "MiCA 2.0": el Parlamento Europeo vota meter DeFi, staking y NFT en el redil
Seis días después de que MiCA cerrara su periodo de transición y dejara fuera del mercado europeo a cualquier plataforma sin licencia, Bruselas ya está mirando el siguiente objetivo. El…

Seis días después de que MiCA cerrara su periodo de transición y dejara fuera del mercado europeo a cualquier plataforma sin licencia, Bruselas ya está mirando el siguiente objetivo. El martes 7 de julio, el pleno del Parlamento Europeo aprobó de forma holgada un documento de posición sobre activos digitales que pide llevar al perímetro regulado tres de los rincones que el reglamento dejó en tierra de nadie: las finanzas descentralizadas, el staking y los NFT.
No cambia ni una coma de MiCA ni crea obligaciones nuevas para las empresas. Es una resolución no vinculante. Pero fija la postura oficial de la Eurocámara y marca por dónde quiere que vaya la próxima ronda legislativa, en un momento en el que la Comisión ya tiene sobre la mesa una consulta pública para ampliar el marco. Traducido: es el primer boceto público del que muchos empiezan a llamar el «MiCA 2.0».
Qué votó exactamente el Parlamento
El texto se titula «Activos digitales: retos para la competitividad y la integridad del sistema financiero de la Unión Europea» y salió del comité de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON), la comisión que da forma a la legislación financiera del bloque. El informe lo preparó el eurodiputado belga Johan Van Overtveldt y ECON lo elevó al pleno tras recomendarlo a finales de junio. La votación de este martes lo convierte en la posición formal de la institución.
El corazón del documento es un encargo a la Comisión Europea: evaluar si actividades que hoy quedan fuera del alcance de MiCA deberían entrar de lleno en él. En la lista figuran las finanzas descentralizadas (DeFi), el préstamo y crédito con criptoactivos, el staking y los tokens no fungibles. Someterlas al reglamento significaría, en la práctica, exigirles licencias, reglas de protección al consumidor y controles antiblanqueo, el mismo corsé que ya llevan los exchanges y custodios.
El giro amable hacia la tokenización y el euro digital
La otra pata del informe es la que más gustará a la industria. El Parlamento adopta un tono claramente favorable a la tokenización de activos y a las stablecoins denominadas en euros, con el argumento de que, bien reguladas y aplicadas igual en los 27 países, pueden reforzar la competitividad de los mercados financieros europeos. Es el mismo hilo que Van Overtveldt ya defendía en la fase de comité: una moneda estable en euros podría complementar a los depósitos bancarios tokenizados y a un futuro euro digital mayorista, y abaratar los pagos transfronterizos.
El subtexto es geopolítico. Hoy el mercado de stablecoins lo domina el dólar de manera abrumadora: USDT supera los 130.000 millones y USDC ronda los 50.000, mientras las versiones en euros no llegan ni al 1% del total. Bruselas ve ahí una dependencia estratégica y quiere que el marco empuje a la banca y a las fintech europeas a ocupar ese hueco, no a cederlo.
La guerra contra el "gold-plating" nacional
Hay un tercer mensaje, menos vistoso pero igual de importante para quien opera en varios países: el Parlamento avisa contra las reglas nacionales que fragmenten el mercado. MiCA nació precisamente para ofrecer un pasaporte único, de modo que una empresa autorizada en Luxemburgo o Chipre pueda operar en toda la Unión. Si cada Estado empieza a añadir sus propias capas por encima del reglamento (lo que en la jerga de Bruselas se llama gold-plating), esa promesa se resquebraja.
El informe pide aplicar MiCA de forma coherente en todos los Estados miembros y evitar normas nacionales que fragmenten el mercado europeo de activos digitales.
El aviso no es teórico. Reino Unido, ya fuera de la Unión, acaba de rebajar el capital exigido a las stablecoins al 1% para atraer negocio, y varios Gobiernos del club comunitario coquetean con reservas estratégicas de bitcoin o incentivos propios. La Eurocámara quiere cortar esa deriva antes de que convierta el mercado único en un mosaico de 27 reglas.
Por qué llega justo ahora
El calendario no es casual. El periodo transitorio de MiCA terminó el 1 de julio, y con él expiraron los regímenes nacionales que mantenían vivas las viejas inscripciones. Desde esa fecha, cualquier proveedor de servicios de criptoactivos que caiga bajo el reglamento necesita una autorización europea o nacional para seguir operando. La foto del mercado cambió de golpe: USDT desapareció de las plataformas reguladas, Ripple y el brazo de stablecoins de Stripe estrenaron licencias, y Tether optó por quedarse fuera.
Con el marco base ya en vigor, la conversación se desplaza a lo que quedó sin cubrir. La Comisión no ha esperado al Parlamento: en mayo abrió una consulta pública para pulsar opiniones sobre posibles cambios en MiCA, incluida la duda de si conviene meter más actividades bajo su paraguas y si hay que revisar la prohibición de que las stablecoins paguen intereses. El voto de este martes le da a ese ejercicio un respaldo político explícito del legislativo.
La otra cara: una carta de intenciones, no una ley
Conviene bajar las expectativas. Una resolución de este tipo no obliga a nadie ni fija plazos; es una recomendación que la Comisión puede recoger, matizar o dejar reposar. Del informe de comité del 27 de junio al eventual texto legislativo pueden pasar dos años largos, y por el camino se libra la verdadera pelea.
Y esa pelea es delicada. Regular las DeFi choca con su propia definición: si no hay una empresa intermediaria a la que exigir licencia, ¿a quién se le pide? Meter a los desarrolladores de protocolos en el mismo saco que a un exchange es justo lo que la industria teme, porque el resultado más probable no es más seguridad, sino que el código y el talento migren a jurisdicciones más laxas. Con los NFT pasa algo parecido: el propio MiCA los excluyó por ser demasiado heterogéneos, y encajarlos ahora sin espantar al arte digital y al coleccionismo es un rompecabezas. El giro pro stablecoin en euros suena bien sobre el papel, pero la demanda real sigue siendo minúscula frente al dólar, y un marco favorable no la crea por decreto.
Las señales que hay que seguir
La señal a seguir no es el titular de hoy, sino la respuesta de la Comisión. Estas son las balizas concretas de las próximas semanas y meses:
- La consulta de la Comisión: qué recoge de la posición del Parlamento y si propone ampliar el perímetro a DeFi, staking y NFT o lo deja en estudio.
- Interés en stablecoins: si se revisa la prohibición de que paguen rendimiento, un cambio que reordenaría el mercado europeo de monedas estables.
- El frente antifragmentación: si algún Estado miembro insiste en reglas propias pese al aviso, y cómo reacciona Bruselas.
- Euro-stablecoins: si aparecen emisores europeos de peso que aprovechen el guiño regulatorio, o el dólar sigue mandando.
Por ahora, Europa ha hecho lo que mejor se le da: dejar por escrito hacia dónde quiere ir antes de saber cómo llegar. El mapa está sobre la mesa. Falta ver quién se atreve a trazar el camino.
Con información de: Parlamento Europeo, Cointelegraph, Cryptonews, Binance, TradersUnion, Coinpaprika, MEXC.