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El bitcoin valió 5.000 dólares durante cinco minutos y la firma era buena: Ostium cierra su hackeo en 23,7 millones sin decir por dónde entraron

Durante cinco minutos del 15 de julio, los contratos de Ostium creyeron que el bitcoin cotizaba a 5.000 dólares. Y también que valía 60.000. Las dos cifras llegaron firmadas, la firma era…

FretchCop 8 min de lectura
El bitcoin valió 5.000 dólares durante cinco minutos y la firma era buena: Ostium cierra su hackeo en 23,7 millones sin decir por dónde entraron

Durante cinco minutos del 15 de julio, los contratos de Ostium creyeron que el bitcoin cotizaba a 5.000 dólares. Y también que valía 60.000. Las dos cifras llegaron firmadas, la firma era auténtica y el contrato encargado de comprobarla hizo exactamente su trabajo: mirar de quién venía el mensaje, decir que sí, y dejar que el resto de la maquinaria pagara las ganancias resultantes.

Quince días después, el protocolo ha publicado su informe post mortem y ha cerrado la cifra: 23.752.746 USDC salieron de su bóveda de liquidez. Es un 32% más de lo que se contó en caliente aquel miércoles, y llega con una explicación que el sector todavía no sabe cómo auditar. No hubo fallo en el contrato inteligente, no cayó ninguna multifirma de gobernanza y no se rompió ninguna primitiva criptográfica. Alguien entró en los servidores que firman los precios.

23.752.746
USDC drenados de la bóveda OLP de Ostium, según el recuento final del propio protocolo. Las primeras estimaciones externas hablaban de 11,86 a 18 millones

Qué confirma el informe y qué sigue sin contar

El post mortem, difundido este miércoles y recogido por The Block, dice tres cosas y calla una. Dice que el origen del ataque estuvo fuera de la cadena, en la infraestructura que genera los informes de precio. Dice que la investigación no encontró ninguna vulnerabilidad en la lógica de los contratos ni compromiso alguno de las multifirmas que gobiernan el protocolo. Y dice que el atacante usó rutas de reenvío que el sistema ya reconocía como válidas, es decir, tubería propia, no una puerta forzada.

Lo que no dice es por dónde entró. Ni una clave filtrada, ni un servidor comprometido, ni un empleado engañado: el punto de entrada inicial sigue sin hacerse público, tal como señala el análisis técnico de QuillAudits. Para quien puso el dinero en la bóveda, esa laguna no es un detalle: sin saber cómo se perdió el acceso no hay forma de comprobar si el remedio sirve.

Cómo se saca 23 millones empezando con 100 dólares

La mecánica es de una simplicidad que incomoda. El atacante abrió una posición de prueba de 100 USDC y se llevó unos 897,8 USDC de beneficio inventado. Comprobado que funcionaba, ejecutó el lote principal y transfirió alrededor de 11,9 millones de USDC a una cartera beneficiaria. Después vinieron seis ciclos más, sueltos, hasta completar los 23,75 millones. Ocho transacciones en total, entre las 14:18 y las 14:23 UTC, hasta que el cortacircuitos de la propia bóveda se activó y paró la sangría.

El truco está en el par de precios falsos. Con un informe que sitúa el bitcoin en 5.000 dólares se abre la posición; con otro que lo devuelve a 60.000 se cierra. La diferencia la paga la bóveda, porque en un exchange de perpetuos sintéticos el pool es la contraparte de todo el mundo. Sobre el recuento cabe una precisión: la firma de seguridad Blockaid contó unas 20 vueltas mientras el ataque estaba en marcha y Ostium habla de ocho transacciones, porque una transacción puede encadenar varias aperturas y cierres.

El detalle que importa no es cuántas vueltas dio, sino qué comprobaba el guardián. El contrato Verifier recuperaba la dirección que había firmado el informe, la buscaba en su lista isAuthorizedSigner y, si aparecía, aceptaba el precio. Nada más. No había ningún límite a lo que ese precio podía desviarse de un mercado real, ninguna segunda referencia independiente con la que contrastarlo y ningún control de anomalías que detectara al primer ciclo que alguien estaba abriendo y cerrando posiciones con beneficio instantáneo. La firma comprometida, 0x3811…b8bd, bastaba por sí sola.

Blockaid, en caliente (18 M$)29%
CertiK, días después (22 M$)35%
Recuento final de Ostium (23,75 M$)38%

Los porcentajes son sobre los 63 millones que la bóveda tenía antes del ataque: el salto de 18 a 23,75 millones convirtió algo más de una cuarta parte del pool en cerca de dos quintas partes.

Multifirma dentro, una sola llave fuera

Esta es la asimetría que ninguna crónica del día subrayó. Ostium exige varias firmas para mover las palancas de gobernanza de su protocolo, porque así se hacen las cosas en la cadena desde hace años. Fuera de la cadena, donde se decide el precio con el que se liquida cada posición, una sola credencial movía exactamente el mismo dinero. El diagnóstico que circuló con el informe, recogido por KuCoin, lo formula así: faltaba un mecanismo de aprobación multiparte equivalente a la multifirma on-chain, y eso creaba un punto único de acceso.

Dicho de otro modo, el protocolo tenía dos puertas al mismo sótano y solo puso cerrojo a la que llevaba impresas las instrucciones de montaje. Las cuatro medidas que QuillAudits enumera como preventivas resultan reveladoras por lo básicas: exigir firmas de más de un reportero independiente, comparar cada precio contra una referencia externa antes de aceptarlo, limitar los ciclos de apertura y cierre con beneficio desproporcionado, y aislar las credenciales de firma del resto de la infraestructura.

Una firma solo demuestra quién firmó el informe de precio, no que el precio fuera cierto. — Conclusión del análisis técnico de QuillAudits.

El trader se salvó por arquitectura, el proveedor de liquidez por una promesa

Nadie que tuviera una posición abierta perdió su garantía, y eso no fue suerte. El margen de los traders vive en un contrato aislado, separado de la bóveda OLP, así que el atacante drenó el pool sin tocar el colateral de los clientes: una decisión de diseño tomada antes del ataque que funcionó.

Los proveedores de liquidez, que son quienes pagaron los 23,75 millones, tienen otra cosa: un plan de recuperación "en fase final de preparación" que se publicará en una actualización aparte. Quince días después del ataque, ocho desde que el trading volvió a abrir el 23 de julio con las posiciones marcadas al precio en vivo, no hay cifra, no hay calendario y no hay obligación contractual. Es el mismo patrón que Trade.xyz estrenó ayer con las 960 cuentas liquidadas por un precio de SK Hynix: quien decide si te devuelven el dinero no es una cláusula, es la reputación del equipo.

El destino de los fondos tampoco ayuda a la esperanza. Los 23,75 millones se cambiaron a ETH a través de KyberSwap, se repartieron entre más de una docena de carteras y de ahí pasaron a Tornado Cash. Cuando el dinero entra en el mezclador, el plan de recuperación deja de depender del rastreo y empieza a depender de la caja del protocolo.

La otra cara: parte del diseño hizo su trabajo

Conviene no leer esto como una demolición. La monitorización automática de Ostium detectó la actividad anómala, el cortacircuitos de la bóveda cortó el drenaje en cinco minutos, el trading se paró en menos de una hora y el equipo pasó catorce horas coordinando con las autoridades y con investigadores externos antes de migrar a un entorno de producción nuevo. En una industria donde los ataques suelen descubrirse por un tuit ajeno, ese cronómetro es una defensa real.

Y hay un punto que interesa a cualquiera que financie auditorías: aquí una auditoría de contratos no habría encontrado nada, porque no había nada que encontrar en el contrato. Ostium levantó 27,8 millones de General Catalyst, Jump Crypto, Coinbase Ventures, Wintermute y GSR, presume de más de 50.000 millones de volumen acumulado y en mayo anunció un acuerdo con Nasdaq para alimentar con sus datos de mercado los perpetuos sobre acciones. El perímetro que falló no aparece en ningún certificado de los que se enseñan a un comité de riesgos.

Dos oráculos rotos de dos maneras opuestas en la misma semana

Lo que hace útil este informe es ponerlo al lado del caso de ayer. En Trade.xyz el precio era real, una orden ejecutada de verdad en un mercado alternativo coreano, y el oráculo funcionó según su especificación mientras liquidaba a 960 cuentas. En Ostium el precio era falso y la firma era buena. Un fallo de especificación y un fallo de custodia, la misma capa, resultados idénticos para quien puso el dinero.

El informe de Blockaid sobre el primer semestre ya había puesto número a la tendencia: 212 incidentes verificados y más de 1.000 millones robados, con las vulnerabilidades de código desplazadas del primer puesto por los accesos privilegiados y la infraestructura de apoyo. Ostium es el ejemplo de manual. El mercado, mientras tanto, ni se giró: bitcoin en torno a 63.950 dólares con un 0,7% de caída en 24 horas y ether alrededor de 1.900.

Lo que viene después
  • El plan de recuperación de los proveedores de liquidez: cuánto, cuándo y de dónde sale el dinero. Sin cifra pública, la pérdida sigue siendo íntegra para ellos.
  • Si Ostium acaba explicando el punto de entrada. Un servidor comprometido y una clave filtrada exigen remedios distintos, y hoy no sabemos cuál se aplicó.
  • Si el nuevo entorno incorpora firmas múltiples y control de desviación de precio, las dos ausencias que hicieron posible el ataque.
  • Los movimientos desde Tornado Cash y cualquier avance de las autoridades con las que el equipo dice estar coordinado.
  • Si el acuerdo con Nasdaq sigue en pie y en qué términos, ahora que el fallo estuvo en la capa que traslada los datos de mercado a la cadena.

Hay una lectura que sobrevive a este caso concreto. La cadena aporta garantías verificables sobre quién firma y qué se ejecuta, y no aporta ninguna sobre si lo firmado es verdad. Ese salto lo sigue dando un servidor, con las mismas costumbres de seguridad que cualquier otra empresa de software, y de momento nadie audita esa parte con el mismo entusiasmo con el que se audita el contrato.

Basado en: informe post mortem de Ostium, The Block, crypto.news, QuillAudits, KuCoin, Blockaid, CertiK, Arbiscan.

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Redacción FretchCop
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