El mayor pool de minería de la historia de Bitcoin entra en quiebra: Poolin liquida sus naves de Texas y debe 164 millones a los usuarios que congeló en 2022
Hubo un momento, allá por 2019, en que casi uno de cada cinco bitcoins del mundo se minaba a través de un solo sitio: Poolin. Aquel gigante acaba de terminar su recorrido en un juzgado de…

Hubo un momento, allá por 2019, en que casi uno de cada cinco bitcoins del mundo se minaba a través de un solo sitio: Poolin. Aquel gigante acaba de terminar su recorrido en un juzgado de Nueva Jersey. La empresa, nacida en China y luego trasladada a Singapur, presentó el 22 de julio una solicitud de quiebra bajo el Capítulo 11 para vender lo poco que le queda y repartirlo entre sus acreedores.
El dato que ordena toda la historia está en la letra pequeña del expediente: de los 173,1 millones de dólares que Poolin debe, unos 163,7 millones son pagarés a clientes de su monedero, gente cuyos fondos llevan congelados desde septiembre de 2022. El pool que presumía de producir bloques no cae por minar. Cae por haber montado, encima de la minería, un banco encubierto que se quedó sin liquidez hace cuatro años. La quiebra de esta semana no es el accidente: es el entierro legal del cadáver.
Qué presentó Poolin exactamente
Poolin Technology, la matriz de Singapur, y sus dos filiales en Estados Unidos, Lonestar Dream y Lonestar Taproot, presentaron peticiones voluntarias de Capítulo 11 en el Tribunal de Quiebras del Distrito de Nueva Jersey. La ficha lista entre 10.001 y 25.000 acreedores, activos de entre 1 y 10 millones de dólares y pasivos de entre 100 y 500 millones. La declaración del director de reestructuración, Michael DuFrayne, afina la cifra: unos 173,1 millones en obligaciones previas a la quiebra.
La clave es que este Capítulo 11 no busca reflotar la empresa, sino venderla por piezas bajo supervisión judicial. Lonestar Dream ya paró la minería y el alojamiento en sus dos plantas de Texas el 10 de julio, y solo conserva un puñado de empleados para vigilar los activos y acompañar el proceso de venta. Es una liquidación con abogado, no un plan para volver a encender las máquinas.
Del número uno del hashrate a un expediente en Nueva Jersey
Conviene recordar el tamaño de lo que se apaga. Poolin la fundaron en China en 2017 Zhibiao "Kevin" Pan, Fa Zhu y Tianzhao Li. Creció a toda velocidad y para septiembre de 2019 se la consideraba el mayor pool de minería de criptomonedas del planeta, con cerca de una quinta parte del poder de cómputo de la red de Bitcoin pasando por sus servidores. En aquellos años, la concentración de hashrate en Poolin era uno de los debates recurrentes sobre la descentralización de Bitcoin: demasiado poder en una sola tubería.
Ese pool nunca fue solo un pool. Poolin desarrolló también Poolin Wallet, un monedero que dejaba a los usuarios pedir prestado el stablecoin USDT contra sus criptomonedas como garantía y que más tarde ofreció depósitos que pagaban intereses. Minería por delante, producto financiero por detrás. Mientras el mercado subía, el modelo funcionaba. Cuando cambió el viento, fue justo esa segunda pata la que se rompió.
La deuda no es de minar, es de un banco encubierto
El giro llegó en 2021 y 2022. China prohibió la minería de bitcoin en 2021 y los precios se hundieron al año siguiente. Según la declaración judicial, Poolin había transferido el colateral de los clientes de su monedero a Antalpha Technologies y había pedido prestados unos 213 millones de dólares contra criptomonedas que entonces valían unos 355,8 millones. Ese dinero fue a parar a las plantas de Texas, a comprar máquinas, a pagar retiradas de clientes, a intereses y a gastos operativos.
La rueda se detuvo en septiembre de 2022, cuando Poolin Wallet suspendió las retiradas y entregó a sus usuarios tokens de pagaré por los saldos congelados. Alrededor de 11.700 clientes con más de 100 dólares se quedaron con esos IOU en la mano, por un total de 163,7 millones. En noviembre de 2022, Antalpha liquidó el colateral de Poolin, cuando la dirección estimaba que se debían unos 260 millones contra activos digitales que ya solo valían unos 265. Desde entonces, dice la propia empresa, no opera en el curso normal de su negocio.
| Hito | Detalle |
|---|---|
| 2017 | Fundación en China (Pan, Zhu, Li) |
| Sep 2019 | Mayor pool de minería del mundo |
| 2021 | China prohíbe la minería de bitcoin |
| Sep 2022 | Poolin Wallet congela retiradas, emite pagarés |
| 22 jul 2026 | Capítulo 11 en Nueva Jersey |
El pool que llegó a producir cerca de uno de cada cinco bloques de Bitcoin lleva sin minar en condiciones normales desde 2022. Lo que entra hoy en el juzgado es el reparto de sus restos, no una segunda oportunidad.
Texas: la apuesta que nunca encendió del todo
El intento de reconstruir el negocio sobre suelo estadounidense tampoco salió. Poolin evaluó más de 30 emplazamientos antes de elegir en 2021 las plantas de Pyote y Tarbush, en el oeste de Texas. Las primeras conversaciones con la eléctrica Texas-New Mexico Power apuntaban a que con el tiempo podría asignarse hasta 600 megavatios, pero al principio solo llegaron 100 MW. Confiando en el reparto grande, la empresa pidió más máquinas de las que cabían y luego malvendió el excedente, con pérdidas de unos 8,8 millones entre 2023 y 2025. Las dos filiales de Texas acumulan pérdidas de unos 45,9 millones desde su creación.
Ahora esas naves son lo que se pone a la venta. Poolin firmó acuerdos con Thor CALAP por 15 millones por Pyote y 37 por Tarbush, 52 millones en total, que sirven de oferta mínima ("stalking-horse") bajo la Sección 363 del código de quiebras. El proceso de venta, de tres meses, contactó con más de 335 compradores potenciales y produjo 28 acuerdos de confidencialidad y 7 cartas de intención. El detalle revelador: el interés se concentró en operadores de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, hiperescaladores y fondos inmobiliarios. La propia Poolin admite que la demanda de infraestructura de IA puede subir el valor de la electricidad y el equipo eléctrico de las plantas, aunque su minería de bitcoin nunca fue rentable.
Es el mismo patrón que ya asoma en todo el sector: lo que tiene valor no es la máquina de minar, es el megavatio conectado a la red. Hut 8 e IREN se están reconvirtiendo en caseros de centros de datos de IA desde una posición de fuerza. Poolin llega al mismo destino desde la morgue: su carcasa vale por la toma de corriente que dejó a medio encender.
La otra cara: una liquidación ordenada, no un cero
No todo es sombra para los atrapados. Un Capítulo 11 con venta bajo la Sección 363 no es un Capítulo 7 de puro desguace: los administradores dicen esperar que la subasta genere una distribución para los acreedores no garantizados, incluidos los clientes del monedero. Es más de lo que reciben las víctimas de muchos fraudes cripto, que se quedan mirando una cuenta vacía. Y el interés de compradores de IA por la electricidad puede empujar el precio final por encima del suelo de 52 millones.
El problema es la aritmética y el calendario. Los tenedores de pagarés son acreedores sin garantía, los últimos en cobrar, y 52 millones de oferta base quedan muy lejos de 173 de deuda. Aunque la subasta caliente, la recuperación para quien confió su USDT a Poolin Wallet en 2021 será, en el mejor de los casos, una fracción cobrada cuatro años tarde. Algunos ya han presentado demandas en Estados Unidos y Singapur para no depender solo del reparto. El banco encubierto que se vendió como minería paga ahora con ladrillos y transformadores de Texas.
- La subasta de Pyote y Tarbush. Si aparecen ofertas de operadores de IA por encima de los 52 millones de Thor CALAP, sube el bote para repartir. Cada planta puede venderse por separado.
- La recuperación real de los usuarios. 163,7 millones en pagarés frente a activos que arrancan en 52. El porcentaje que acaben cobrando los 11.700 clientes es la cifra que de verdad importa.
- El rastro de Antalpha. La liquidación del colateral en noviembre de 2022 y los ~213 millones prestados son el nudo del caso; conviene seguir qué sale del expediente.
- El patrón sector. Otro minero cuyo activo más valioso resulta ser la conexión eléctrica, no las máquinas. La IA sigue comprando megavatios, vivos o muertos.
Fuentes: CoinDesk, TheEnergyMag (Wolfie Zhao), BeInCrypto, The Crypto Times, Cointelegraph, declaración judicial del Distrito de Nueva Jersey.