Un supervisor del FBI se llevó 925.000 dólares de las carteras que investigaba, y lo único que el Estado no pudo recuperarle fueron los dólares
A las 15:20 del 31 de julio, un supervisor del FBI recién despedido firmó un formulario que autorizaba a sus antiguos compañeros a vaciarle las carteras. La operación duró lo que tarda una…

A las 15:20 del 31 de julio, un supervisor del FBI recién despedido firmó un formulario que autorizaba a sus antiguos compañeros a vaciarle las carteras. La operación duró lo que tarda una transferencia. El equipo de criptomonedas de la oficina de Washington tomó las frases semilla que acababa de encontrar en la casa, las escribió en las aplicaciones del propio investigado y movió 925.426,07 dólares a monederos controlados por el Gobierno de Estados Unidos. El método fue idéntico al que la denuncia le atribuye a él: unas palabras copiadas de donde no debían salir.
Patrick Steven Yaroch, 37 años, residente en Ashburn (Virginia), era desde febrero de 2025 Supervisory Special Agent en la División de Contrainteligencia y Espionaje de la sede central del FBI, con habilitación TOP SECRET y acceso SCI desde mayo de 2017. Está acusado de dos delitos federales por haber sacado casi un millón de dólares de carteras de criptomonedas que aparecían en investigaciones de contrainteligencia. Lo único que el Estado no consiguió llevarse esa tarde fueron 165.582,49 dólares que estaban en dólares.
Qué dice exactamente la denuncia
El documento que lo sostiene todo es la declaración jurada de la agente especial Hope Vance, dieciséis páginas presentadas el 1 de agosto en el Tribunal del Distrito Este de Virginia, caso 1:26-mj-300, revisada por la fiscal federal adjunta Kathleen Robeson y atestiguada por teléfono ante el juez de instrucción William B. Porter. Los cargos son transporte interestatal de bienes robados y recepción de bienes robados, artículos 2314 y 2315 del título 18. La ventana de la conducta imputada va del 1 de enero de 2025 al 31 de julio de 2026.
La secuencia interna es la parte más incómoda para el FBI. Entre 2017 y 2025 Yaroch trabajó en la oficina de Boston, en un equipo de seguridad nacional dedicado a lo que la declaración llama NACIÓN ESTADO ADVERSARIA 1. Hacia noviembre de 2024, investigando a una persona de ese país, quedó expuesto a cuentas de criptomonedas del objetivo. Según lo que él mismo contó, se sintió frustrado porque el FBI «no podía o no quería» actuar contra esas cuentas, investigó cómo funcionaban las carteras, se memorizó las claves que encontró en los sistemas del FBI, se creó un monedero personal y decidió «tomar cartas en el asunto». Diez o doce traspasos. La declaración jurada mantiene anonimizada a la nación adversaria; NBC News dice que dos fuentes conocedoras del asunto la identifican como Rusia.
El control que lo detectó fue su propia conciencia
Nada en el expediente indica que un sistema de auditoría, una alerta de acceso o un análisis en cadena llevara al FBI hasta él. Lo que hay es un mensaje de Signal. El 28 de julio por la tarde, Yaroch escribió a un empleado de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia, un antiguo compañero de Boston, y le pidió verse. Se encontraron al día siguiente al mediodía en la sede del FBI y, según la declaración, Yaroch se derrumbó al empezar a contarlo; el conocido lo llevó a su despacho del edificio Robert F. Kennedy para seguir hablando. Dijo que le estaba «comiendo por dentro» y que quería quitárselo del pecho, preguntó por su exposición penal y aseguró que quería devolver todo el dinero.
Media hora antes de presentarse por su cuenta en la sede, a las 15:57 de ese mismo 29 de julio, ya había rellenado el formulario de autodenuncia de la División de Seguridad. La maquinaria fue rápida a partir de ahí: baja administrativa el 29, orden de registro autorizada la tarde del 30, registro ejecutado a las 10:47 del 31 con intervención del SWAT de la oficina de Washington, despido el 31 y denuncia el 1 de agosto. Lo que costó diecinueve meses fue enterarse.
Dónde estaba el dinero y cómo volvió
En Kraken, a la que solo accedía desde el móvil con Face ID y sin recordar usuario ni contraseña, había 188.570,58 dólares, casi todo en dólares y USDC. El grueso estaba en otro sitio. El 23 de julio había movido unos 1,02 millones a un servicio que los agentes no identificaban en la pantalla y que resultó ser Suilend, un protocolo de préstamos de la red Sui, gestionado a través de la cartera Slush con una frase semilla de doce palabras. El saldo allí: 933.756,73 dólares, de los que 933.691,54 estaban prestados a interés.
El motivo de la elección está literalmente en el expediente: dijo que escogió ese servicio simplemente porque le gustaba que el logotipo fuera una gota de agua. Suilend maneja hoy 105,99 millones de dólares en depósitos según DefiLlama, así que el dinero de la denuncia era el 0,88% del protocolo, cuenta nuestra. Y la aritmética deja un hueco: las dos cuentas suman 1.122.327,31 dólares y lo recuperado fueron 925.426,07 más los 165.582,49 que se quedaron en Kraken, unos 31.300 dólares menos. La propia declaración avisa de que todas sus cifras se mueven con el mercado, y entre el traspaso del 23 de julio y el registro del 31 esos fondos ya habían pasado de 1,02 millones a 933.756: un 8,5% menos mientras «acumulaban interés».
| Dónde estaba | Importe | Recuperado |
|---|---|---|
| Suilend, vía cartera Slush (Sui) | 933.756,73 $ | Sí |
| Kraken, USDC | 17.987,64 $ | Sí |
| Kraken, token Squid | 4.998,59 $ | Sí |
| Kraken, bitcoin y tres monedas más | 1,69 $ | Sí |
| Kraken, saldo en dólares | 165.582,49 $ | No |
Ese último renglón es el hallazgo más limpio del expediente. Los agentes no pudieron llevarse el saldo en dólares porque no hay forma de mandar dólares a un monedero de criptomonedas del Gobierno, y la declaración anota que ese dinero «sigue disponible para operar». La parte supuestamente opaca del botín cambió de manos en una tarde; la parte bancaria, no.
El papel de 3x5 pulgadas que volvió a su bolsillo
La noche del 29 de julio, cuando los agentes fueron a recogerle las credenciales, Yaroch sacó de dentro de la cartera de identificación un papel de unos ocho centímetros con palabras clave de sus monederos y preguntó si lo querían. Se lo entregó a las 21:25. A las 21:59, después de que le leyeran los derechos Miranda y decidiera hablar con un abogado, retiró el consentimiento y pidió el papel de vuelta. El supervisor que lo tenía se lo devolvió.
Durante unas treinta y siete horas, hasta que el registro judicial encontró el mismo papel a la mañana siguiente del 31, las llaves de casi un millón de dólares estuvieron en el bolsillo del investigado, con el FBI sabiendo exactamente lo que eran y sin poder tocarlas. Salió bien porque él cooperó y no movió nada. Es la misma lección que dejó el caso de los Coldcard barridos esta semana, vista desde el otro lado: quien tiene las palabras tiene el dinero, y ninguna orden judicial gana esa carrera. Detalle no menor del inventario del registro: entre lo incautado hay un Trezor «posiblemente en su embalaje original sellado». La cartera de hardware estaba sin abrir. Las semillas iban en papel.
Los cargos que no están
Llama la atención lo que no se le imputa. No hay artículo 1030 por acceso indebido a sistemas informáticos, aunque la conducta descrita empieza en los sistemas del FBI. No hay malversación de bienes públicos, porque el dinero no era del Estado. No hay nada de espionaje, y la declaración es explícita: nunca interactuó con nadie relacionado con las cuentas adversarias, incluidas entidades extranjeras. Queda el 2314, el artículo que se usa para coches robados y cheques falsificados, aplicado aquí a criptomonedas como «bienes, valores y dineros» transportados entre estados. Ambos cargos llegan a diez años.
Hay un detalle que resume el nivel de alfabetización del caso. La agente que firma la denuncia dedica una nota al pie a corregir el vocabulario del supervisor investigado: donde él dice «passphrase» quiere decir «frase semilla», y explica que una semilla suele tener 12, 15, 20 o 24 palabras mientras la passphrase es una capa aparte que deriva direcciones distintas. La lección de BIP-39 la da la agente con siete meses en el puesto, no el supervisor con nueve años en contrainteligencia.
«Si tuvieras un cubo de dinero (alrededor de un millón de dólares) y quisieras irte de Estados Unidos y hacerte residente o ciudadano de un país de la UE, ¿qué harías?». Pregunta de Yaroch a ChatGPT el 4 de junio de 2026, recuperada de su teléfono según la declaración jurada.
La otra cara
Una denuncia penal no es una condena y ni siquiera es una acusación formal: acredita causa probable, y aquí la mayor parte del relato son las propias palabras del investigado, obtenidas en conversaciones que él inició. El comportamiento posterior cuenta a su favor en lo que se refiere al daño: no gastó el dinero, se autodenunció antes de que nadie lo buscara, entregó el teléfono con Face ID y firmó el consentimiento para que se lo transfirieran todo. El FBI cerró el círculo en tres días y recuperó el 82% del valor total localizado. El juez de instrucción Lindsey Robinson Vaala ordenó este lunes la detención temporal, con vista de fianza el martes en la sala 501 de Alexandria; un defensor público declinó comentar y la oficina de prensa del FBI dijo que actuó «de inmediato» y que la conducta «no se tolera».
Queda la pregunta que el expediente no responde: de quién es ahora ese dinero. Salió de carteras vinculadas a un objetivo de contrainteligencia extranjero, pasó por manos de un agente federal y ha terminado en monederos del Tesoro estadounidense sin que exista una víctima que pueda reclamarlo en un tribunal de Virginia. El mercado, mientras tanto, ni se enteró: el bitcoin cotiza a 63.542 dólares con un +0,27% en 24 horas y Sui a 0,6899 dólares con un +0,08%, según CoinGecko.
- La vista de fianza del martes 4 de agosto y si la fiscalía pide prisión provisional alegando riesgo de fuga con el poder notarial portugués y los tres viajes no declarados de 2026 (Alemania el 14 de mayo, regreso desde Portugal el 25 de mayo, Granada del 30 de junio al 5 de julio).
- Si el gran jurado eleva la denuncia a acusación formal y si aparecen cargos por acceso a sistemas o por mal manejo de información clasificada, ausentes de momento.
- Qué pasa con los 165.582,49 dólares que siguen en Kraken y si el Estado pide una orden de embargo para el saldo en moneda fiduciaria.
- Si el inspector general del Departamento de Justicia publica algo sobre los controles de acceso a claves privadas incautadas o vistas en investigaciones: es el agujero que este caso deja al descubierto.
- Si alguna de las carteras de origen se mueve o alguien reclama esos fondos, la única vía por la que se sabría de quién era el dinero.
- Si el FBI cambia la práctica de dejar frases semilla accesibles en sus sistemas a un solo supervisor con habilitación, que es lo que hizo posible todo lo demás.
Documentación: declaración jurada y denuncia penal del caso 1:26-mj-300 (Tribunal del Distrito Este de Virginia, vía CourtListener), orden de detención temporal del 3 de agosto, NBC News, CoinDesk, Decrypt, Cryptopolitan, DefiLlama, CoinGecko.