El Senado cierra el paso al perdón de Sam Bankman-Fried, pero la firma que cuenta sigue siendo la de Trump
Cien senadores estadounidenses, republicanos y demócratas, se pusieron de acuerdo el 15 de julio en una sola cosa: Sam Bankman-Fried debe seguir donde está. La cámara aprobó por…

Cien senadores estadounidenses, republicanos y demócratas, se pusieron de acuerdo el 15 de julio en una sola cosa: Sam Bankman-Fried debe seguir donde está. La cámara aprobó por consentimiento unánime la resolución S.Res.772, que declara que el fundador de FTX no debe recibir "bajo ninguna circunstancia" un perdón presidencial ni la conmutación de su condena de 25 años.
El detalle que convierte esta votación en algo más que un titular: no cambia absolutamente nada en términos legales. El indulto es una potestad que la Constitución deposita en una sola persona, y esa persona no es ninguno de los senadores que votaron. Entonces, ¿para qué hacerlo? La respuesta está en lo que Donald Trump lleva un año y medio firmando.
Un gesto contundente que no ata a nadie
El consentimiento unánime es un procedimiento que saca adelante una medida solo si ningún senador se opone. Que S.Res.772 pasara sin una sola objeción dice mucho del consenso político contra Bankman-Fried, pero no le añade ni un gramo de fuerza legal. La resolución es no vinculante y, según reconoce el propio texto y confirma el análisis jurídico, no puede tocar el poder de clemencia del presidente.
Ese poder tiene raíces profundas. El artículo II, sección 2, cláusula 1 de la Constitución concede al presidente una autoridad casi total para perdonar delitos federales, salvo en casos de impeachment. En 1866, el Tribunal Supremo lo dejó por escrito en Ex parte Garland: "El Congreso no puede ni limitar el efecto de su perdón ni excluir de su ejercicio a ninguna clase de infractores". Dicho de otro modo, si el ocupante de la Casa Blanca decide firmar, cien votos del Senado valen lo mismo que cero.
Por qué ahora: la racha de indultos cripto
La resolución no salió de la nada. Bankman-Fried presentó en 2026 una petición formal de indulto ante la Oficina del Fiscal de Indultos del Departamento de Justicia, solicitando el perdón tras cumplir condena; el expediente sigue abierto. Y llega en un momento en el que la súplica ya no parece tan descabellada, porque Trump ha demostrado estar dispuesto a perdonar a figuras del sector.
El presidente ya concedió clemencia al fundador de Binance, Changpeng "CZ" Zhao, a los cofundadores de BitMEX Arthur Hayes, Ben Delo y Samuel Reed, y al creador de Silk Road, Ross Ulbricht. Esa lista es la que da oxígeno a la campaña de SBF y la que explica que el Senado quisiera dejar su postura por escrito, cortando de raíz cualquier cobertura política a un futuro perdón.
| Figura cripto | Situación |
|---|---|
| Changpeng Zhao (Binance) | Indultado por Trump |
| Hayes, Delo y Reed (BitMEX) | Indultados por Trump |
| Ross Ulbricht (Silk Road) | Indultado por Trump |
| Sam Bankman-Fried (FTX) | Petición pendiente en el DOJ |
Lummis y Gallego, la pareja que manda el mensaje
Quiénes empujan la resolución importa tanto como el texto. La presentaron el 17 de junio la republicana Cynthia Lummis (Wyoming) y el demócrata Rubén Gallego (Arizona), los dos miembros de mayor rango del subcomité de Activos Digitales del Comité Bancario del Senado. Lummis es la voz procripto más prominente del Congreso, y precisamente por eso su firma pesa: la mayor defensora de la industria pide mantener entre rejas a uno de sus personajes más tóxicos.
"Tuvo su día en el tribunal. Un jurado no se tragó su actuación y un juez le dio 25 años por una razón. El señor Bankman-Fried puede pasar ese tiempo persiguiendo una clemencia que no se ha ganado, o puede hacer algo novedoso y asumir su responsabilidad, pero desde luego yo no pienso ayudarle a esquivarla." — Cynthia Lummis
Gallego fue más seco: "Que siga encerrado". El emparejamiento de un republicano procripto con un demócrata en el mismo subcomité no es casual: sirve para blindar la resolución frente a la acusación de que es una maniobra partidista. El destinatario del recado es la Casa Blanca, y el recado es que el Congreso mira y está unido.
La condena que sostiene el rechazo
El peso moral de la votación viene del expediente. Un jurado declaró culpable a Bankman-Fried en noviembre de 2023 de siete cargos ligados al hundimiento de FTX, que en su día fue uno de los mayores exchanges del mundo. La fiscalía lo describió como uno de los mayores fraudes financieros de la historia de Estados Unidos: los clientes estadounidenses perdieron más de 8.000 millones de dólares.
El esquema era, una vez destapado, sencillo. Bankman-Fried dirigía a la vez FTX, que custodiaba el dinero de los clientes, y Alameda Research, su firma de trading. Movió miles de millones de depósitos de FTX a Alameda, que los gastó en operaciones, inversiones, donaciones políticas e inmuebles en Bahamas, mientras el propio software de FTX eximía a Alameda de las reglas de margen que habrían delatado el agujero. Cuando CoinDesk publicó el balance de Alameda en noviembre de 2022 y Binance anunció que vendía sus tokens FTT, la estructura se derrumbó en diez días. El mes pasado, un tribunal federal ratificó su condena al rechazar su apelación. Con la fecha de salida en torno a 2044, la resolución es sobre todo simbólica en lo legal, pero real en lo político.
La otra cara: pólvora mojada
Conviene no exagerar el alcance. Trump dijo en enero que no tenía planes de indultar a Bankman-Fried, y los mercados de predicción sitúan por debajo del 1% las probabilidades de un perdón antes del 31 de julio, según recoge Cointelegraph. Sobre el papel, el Senado combate un incendio que ahora mismo no arde. El voto añade presión política y cero peso jurídico, como subraya BeInCrypto.
Y hay una incomodidad de fondo. El mismo Senado que invoca por unanimidad "el estado de derecho y la integridad del sistema financiero" lleva semanas atascado en la CLARITY Act por otra cuestión de ética: el conflicto de interés que genera el más de 1.000 millones de dólares que el propio Trump declaró haber ingresado con la cripto. Es fácil condenar al villano que ya está en la cárcel; mucho más difícil, escribir reglas que aten al presidente que decide los indultos.
- Si la petición de indulto de SBF ante el DOJ avanza, se archiva o se queda en el limbo administrativo.
- Cualquier señal de la Casa Blanca sobre SBF: hasta ahora la respuesta es no, pero la racha de indultos (CZ, BitMEX, Ulbricht) marca el precedente.
- Si el tándem Lummis-Gallego traslada esta unidad bipartidista a la CLARITY Act, donde la ética sí bloquea votos.
- El coste reputacional para la industria: cada perdón cripto reabre el debate sobre si la ley se aplica igual a los de dentro.
Documentación: CoinDesk, Decrypt, The Block, BeInCrypto, Cointelegraph, Senate Press Gallery (S.Res.772), Departamento de Justicia de EE.UU.