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Estados Unidos

La ley cripto de EE.UU. ya tiene borrador final y veta que el presidente emita criptomonedas, pero la cláusula que apunta a Trump caduca en 2029

Durante meses, la mayor ley cripto de Estados Unidos vivió de rumores, filtraciones y capturas de pantalla de X. Este miércoles apareció por fin lo único que faltaba: el texto. Una versión…

FretchCop 6 min de lectura
La ley cripto de EE.UU. ya tiene borrador final y veta que el presidente emita criptomonedas, pero la cláusula que apunta a Trump caduca en 2029

Durante meses, la mayor ley cripto de Estados Unidos vivió de rumores, filtraciones y capturas de pantalla de X. Este miércoles apareció por fin lo único que faltaba: el texto. Una versión que aspira a ser la definitiva de la Digital Asset Market CLARITY Act empezó a circular entre la industria, la colgó Punchbowl News y tanto CNBC como CoinDesk accedieron a un articulado de varios cientos de páginas.

Y trae el detalle que nadie subrayó en el subidón de la semana pasada. La cláusula que prohíbe al presidente y a los altos cargos emitir o patrocinar criptomonedas, la concesión que desatascó toda la negociación, viene con fecha de caducidad: expira en 2029. La pieza que sirvió para desbloquear la ley se autodestruye en poco más de tres años.

Qué dice el texto que faltaba

La CLARITY Act es, en esencia, una máquina de clasificar. Reparte la vigilancia del mercado cripto entre dos agencias: los tokens que se comportan como valores caen bajo la SEC y los que funcionan como materias primas, bajo la CFTC. No nombra monedas concretas, fija categorías. La Cámara de Representantes ya aprobó su versión en julio de 2025 por 294 votos contra 134, y el Comité Bancario del Senado la sacó adelante el 14 de mayo de 2026 por 15 a 9, con todos los republicanos más dos demócratas.

El borrador que circula ahora refleja el trabajo de dos comités del Senado, Banca y Agricultura, y añade decenas de páginas nuevas pensadas para tranquilizar a los demócratas en materia de protección al inversor. Para el rincón DeFi hay una buena noticia: la sección conocida como Blockchain Regulatory Certainty Act sigue intacta, de modo que los desarrolladores que no custodian fondos de los usuarios no serán tratados como transmisores de dinero, con toda la carga de cumplimiento que eso acarrearía. El texto incorpora además lenguaje sobre preferencia federal, procedimientos de registro provisional y operadores de fondos de materias primas, piezas que los expertos todavía están desmenuzando.

La cláusula ética que se autodestruye

El corazón político del asunto no es la fontanería regulatoria, sino un párrafo sobre ética. El articulado veta que el presidente, el vicepresidente y otros altos cargos del Gobierno emitan o patrocinen criptoactivos, la primera vez que una ley federal pone límites a cómo puede lucrarse un presidente con la cripto. Los reguladores tendrían un año desde la promulgación para aplicarlo y la vigilancia de las quejas recaería en el Departamento de Justicia.

2029
año en que expira la cláusula ética que desbloqueó la ley; nace con fecha de caducidad

Ese detalle cambia la lectura del "acuerdo" que se celebró el lunes. La barrera que los demócratas exigían para dejar pasar la ley no es permanente: se apaga sola al terminar 2029. La concesión existe, pero con temporizador.

Por qué esto apunta a Trump

La cláusula no cayó del cielo. Llegó después de que la declaración financiera de Donald Trump revelara más de 1.000 millones de dólares en ingresos cripto durante el año pasado, cifra que los demócratas llevan semanas esgrimiendo como prueba de conflicto de interés en la Casa Blanca. Trump mantiene, entre otras cosas, una participación en World Liberty Financial.

La semana pasada, senadores republicanos se reunieron con él y el lunes cerraron el pacto. Un funcionario de la Casa Blanca aseguró que Trump había aceptado "la disposición ética más completa y de mayor alcance de la historia". Lo que el texto no aclara es cuándo empezarían a aplicarse esos límites al propio Trump ni qué haría él con sus numerosos vínculos cripto. Y persiste la ironía de siempre: la cláusula que vigila al presidente la haría cumplir un Departamento de Justicia que depende del presidente.

Los votos que todavía no están

Aquí es donde el optimismo choca con la aritmética. El Senado necesita al menos 60 votos para sortear el filibusterismo, lo que obliga a sumar a unos diez demócratas. Y el miércoles, mientras a la industria le enseñaban el borrador, los legisladores demócratas todavía no lo habían visto. Muchos ya recelaban de la sección ética; la semana pasada varios comparecieron en rueda de prensa para explicar su oposición a la ley y advertir del peso creciente de la cripto en Washington.

~16
días hasta el receso
60
votos para evitar el filibuster
~10
demócratas necesarios

El líder de la mayoría, John Thune, quiere llevar el texto al pleno en los próximos días. Sus defensores más firmes, como la senadora Cynthia Lummis, presionan para cerrarlo ya.

Es hora de aterrizar este avión. Esto va de ayudar a las fuerzas del orden a combatir las finanzas ilícitas, de aprobar protecciones al consumidor y de mantener estos mercados dentro de Estados Unidos.

El reloj manda: quedan unos días

El calendario es el enemigo real. Al Senado le quedan alrededor de dieciséis días, contando fines de semana, antes de marcharse al largo receso de verano. Hay algo de tiempo de pleno en septiembre, pero para entonces los legisladores estarán cada vez más pendientes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Por eso la primera semana de agosto se considera, en la práctica, la última oportunidad de que la CLARITY salga del Senado por la vía normal. La cuenta atrás empieza a apretar ya el 23 de julio, cuando el pleno retoma el trámite.

La otra cara

Un borrador que circula no es una ley. Los demócratas cuyos votos hacen falta ni siquiera lo habían leído, y su principal objeción, la ética, se resuelve con una cláusula que caduca y cuyo efecto sobre Trump nadie sabe fechar. Para los críticos, eso convierte la gran concesión en un gesto más simbólico que estructural. Hay otro escollo poco comentado: el Senado está añadiendo decenas de páginas nuevas a un texto que la Cámara aprobó hace un año, así que una versión enmendada tendría que volver a cuadrarse con los representantes antes de llegar a la mesa del presidente.

El sector, en cambio, lo lee como avance. Cody Carbone, consejero delegado de la Digital Chamber, celebró que "el borrador de hoy es un paso significativo hacia la votación en el Senado que venimos pidiendo" y prometió seguir trabajando "hasta que la ley llegue al escritorio del presidente". El mercado, mientras tanto, apenas se inmutó: el bitcoin cotizaba sobre los 66.200 dólares, ligeramente a la baja por toma de beneficios y un petróleo por encima de los 85 dólares, y el éter subía a unos 1.947. La ley se juega en el Capitolio, no en las velas.

En qué fijarse a partir de ahora

Señales que marcan si la ley cruza la meta
  • Si Thune lleva el texto al pleno del Senado antes del receso, previsto para la primera semana de agosto.
  • Si al menos diez demócratas aceptan una cláusula ética que expira en 2029.
  • Cuándo empiezan a aplicarse a Trump los límites y qué hace con su participación en World Liberty Financial.
  • Si el texto enmendado por el Senado obliga a devolver la ley a la Cámara.
  • Que la sección DeFi (Blockchain Regulatory Certainty Act) siga intacta en la versión final.

Documentación: CoinDesk, CNBC, Crypto Briefing, Punchbowl News.

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Redacción FretchCop
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