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Estados Unidos

La ley cripto del año se queda sin agosto: Thune admite que la CLARITY no llega antes del receso y siete demócratas tumban el borrador

El martes circulaba un borrador que muchos vendieron como la versión definitiva de la mayor ley cripto de la historia de Estados Unidos. El jueves, el hombre que decide qué se vota en el…

FretchCop 7 min de lectura
La ley cripto del año se queda sin agosto: Thune admite que la CLARITY no llega antes del receso y siete demócratas tumban el borrador

El martes circulaba un borrador que muchos vendieron como la versión definitiva de la mayor ley cripto de la historia de Estados Unidos. El jueves, el hombre que decide qué se vota en el Senado dijo lo contrario: probablemente no habrá tiempo. John Thune, líder de la mayoría republicana, reconoció ante los periodistas que la Digital Asset Market CLARITY Act no llegará al pleno antes del receso de verano, la ventana que la industria y sus aliados en el Congreso habían marcado en rojo como su última oportunidad real de 2026.

No es un matiz de calendario. Es la diferencia entre aprobar la ley este año o empujarla hacia un 2027 en el que las elecciones de medio mandato de noviembre lo devoran todo. Y llega en el peor momento posible para los optimistas: apenas 48 horas después de que apareciera el texto de 616 páginas, siete senadores demócratas ya lo habían rechazado en bloque.

De "borrador final" a callejón sin salida en 48 horas

La secuencia es brutal por lo rápida. El martes, el articulado que aspiraba a ser el definitivo empezó a circular entre la industria e incorporaba, por primera vez, una cláusula que veta al presidente, al vicepresidente y a los altos cargos emitir o patrocinar criptoactivos. Los republicanos la presentaron como las normas éticas más estrictas jamás escritas a nivel federal para el sector. El jueves, Thune enfriaba de golpe la euforia: el 7 de agosto, la fecha que los negociadores manejaban como límite para tener una posibilidad razonable de aprobación en 2026, "probablemente no va a pasar".

616
páginas del borrador que siete demócratas rechazaron dos días después de que emergiera como versión "final"

El propio Thune dejó una rendija abierta: quiere al menos arrancar el proceso en el pleno antes del receso. "Me gustaría al menos poner en marcha la CLARITY", dijo. "Veremos dónde están los votos." Iniciar el trámite ahora podría dejarla lista para la breve ventana de septiembre. Pero el proceso del Senado es un mecanismo de varias fases que puede tardar días, y a estas alturas el texto ni siquiera tiene garantizada una mayoría simple, no digamos los 60 votos que hacen falta para esquivar el filibuster.

La cláusula ética que iba a desatascar la ley y no movió a nadie

Aquí está la ironía que define el momento. La provisión que veta a los cargos lucrarse con cripto se diseñó justo para atraer a los demócratas escépticos. No funcionó. El martes por la tarde, siete senadores demócratas firmaron una declaración conjunta contra la nueva versión: el proyecto, dijeron, se queda corto en ética para cargos electos, en protección al consumidor y en finanzas ilícitas.

Su objeción no es un retoque de una cláusula, es estructural. Y la aritmética no perdona: la CLARITY necesita 60 votos en el Senado, y sin apoyo demócrata no llega. Los republicanos insisten en que el borrador ya trae más garantías que cualquier propuesta anterior; los siete demócratas describen el mismo texto como insuficiente. Ambos bandos hablan de las mismas páginas en términos incompatibles, y esa brecha es lo que hay que cerrar antes de que un voto en el pleno sea siquiera realista.

60
votos necesarios en el Senado
7
demócratas que rechazan el texto
294-134
con que la Cámara la aprobó en 2025

Que la ley venga de una votación holgada en la Cámara (294-134 en julio de 2025) y de un dictamen favorable del Comité Bancario del Senado (15-9 en mayo, con dos demócratas cruzando) no basta. El pleno es otra guerra, y algunos republicanos también han puesto reparos: al rendimiento de las stablecoins y al lenguaje exacto de la provisión ética. La senadora Cynthia Lummis, negociadora principal, sostiene que las secciones más polémicas siguen abiertas a revisión y que eso podría acabar sumando demócratas. De momento, es una promesa, no un recuento.

El calendario juega en contra: Rusia primero, receso después

El reloj es implacable. La próxima prioridad del pleno del Senado, según el equipo de Thune, no es la CLARITY sino un proyecto bipartidista de sanciones a la cúpula rusa y aranceles a socios comerciales, una iniciativa que impulsó el senador Lindsey Graham antes de morir a principios de mes. Se espera que llegue al pleno la próxima semana, aunque el funeral de Graham ocupará a los senadores a mitad de semana.

Después llega el receso, dedicado a hacer campaña. La Cámara y el Senado vuelven unas tres semanas en septiembre, y si el Senado consigue aprobar la CLARITY, la Cámara todavía tendría que refrendar la versión enmendada. Cada eslabón que se añade a esa cadena resta probabilidades. Arrastrar la ley a los últimos meses del año, con las midterms encima, reduce drásticamente sus opciones de convertirse en ley en 2026.

Me gustaría al menos poner en marcha la CLARITY. Veremos dónde están los votos. — John Thune, líder de la mayoría del Senado

La sombra de Tether y el precedente de la GENIUS Act

El momento es incómodo por otra razón. Una demanda judicial alega que Tether influyó en la anterior ley de stablecoins, la GENIUS Act firmada el año pasado, a través de los asesores de Trump Howard Lutnick y Bo Hines. La acusación no está probada y sale de un único escrito judicial, así que hay que leerla como alegación, no como hallazgo. Pero alimenta el argumento ético de los siete demócratas: cuando la última gran ley cripto está bajo escrutinio por posible captura de la industria, exigir reglas más duras de conflicto de interés en la siguiente pesa más.

Es el nervio de fondo de toda la pelea. La CLARITY pretende resolver la pregunta que persigue al sector desde hace años: qué activos son valores y quedan con la SEC, cuáles son materias primas y pasan a la CFTC, y qué agencia vigila cada cosa. Una respuesta duradera reescribiría cómo se listan, negocian y custodian los tokens en Estados Unidos. Por eso la disputa se alarga: lo que está en juego es todo el perímetro regulatorio, no un reglamento estrecho.

La otra cara: la Casa Blanca no se rinde y la fontanería sigue

No todo el mundo da la ley por muerta esta semana. El asesor cripto de la Casa Blanca, Patrick Witt, salió a rebatir a Thune: se declaró "perplejo" por su pesimismo y dijo estar "algo más optimista", aunque admitió que es improbable un voto final en julio. "Está esa primera semana de agosto en que el Senado sigue en sesión", apuntó. "Yo no la descartaría." Lummis, por su parte, mantiene que hay margen de enmienda en lo más espinoso.

Y mientras Washington discute, la infraestructura institucional no espera. El consejero delegado de Goldman Sachs, David Solomon, respaldó esta semana la CLARITY pese a las quejas de la banca sobre las reglas de stablecoins; la red TRON entró en el recién lanzado índice S&P Pantera de activos digitales. Los benchmarks, custodios y productos indexados se siguen montando sobre la premisa de que un mercado estadounidense regulado llegará tarde o temprano. La pregunta abierta es si el marco lo escribe el Congreso este año o acaba delegado en la regulación de las agencias y en los tribunales.

Lo que viene después
  • El arranque en el pleno: si Thune abre el proceso antes del receso, la ley sigue viva para septiembre; si no lo hace, 2026 se complica de verdad.
  • La primera semana de agosto: Witt la mantiene como ventana posible pese a Thune. Es el punto de fricción entre la Casa Blanca y el liderazgo del Senado.
  • Los siete demócratas: qué concesión concreta (ética, consumidor, finanzas ilícitas) haría falta para mover aunque sea a un puñado hacia los 60 votos.
  • El caso Tether/GENIUS: si la investigación de conflictos crece, endurece el listón ético de la CLARITY.
  • Septiembre y las midterms: tres semanas de sesión y luego la campaña manda. Cada semana perdida acerca la ley a 2027.

El mercado, de fondo, apenas reaccionó: el bitcoin se movía cerca de los 65.000 dólares, sin sobresaltos, porque la CLARITY se juega en el Capitolio y no en las velas. El resumen del jueves es duro para la industria: el texto que el martes parecía la recta final llegó sin pista de aterrizaje, y el hombre que controla el tráfico del Senado avisó de que quizá no haya hueco antes de agosto.

Con información de: CoinDesk, CNBC, WalletInvestor, CoinDesk (Goldman), Polymarket.

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Redacción FretchCop
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