El mercado ya no apuesta por recortes: las actas de la Fed destapan a los halcones y ponen una subida de tipos en el 59%
Hace seis días, un informe de empleo flojo bastó para que el mercado diera por hechos los recortes de tipos y Bitcoin saltara por encima de los 62.000 dólares. Este miércoles, las actas de…

Hace seis días, un informe de empleo flojo bastó para que el mercado diera por hechos los recortes de tipos y Bitcoin saltara por encima de los 62.000 dólares. Este miércoles, las actas de la última reunión de la Reserva Federal han contado la historia contraria: dentro del comité hay quien ya quería subir los tipos, no bajarlos.
Las minutas del encuentro del 16 y 17 de junio, publicadas el 8 de julio, revelan un consenso de fachada y una pelea de fondo. El voto fue unánime para mantener la tasa en el rango del 3,5% al 3,75%, pero varios miembros presionaron para endurecer ya la política monetaria. En los mercados de predicción, la probabilidad de una subida de tipos en 2026 ha escalado por encima del 59%. Para una clase de activo que respira al ritmo de la liquidez, ese giro pesa más que el titular de "tipos sin cambios".
Qué dicen exactamente las actas
El Comité Federal de Mercado Abierto dejó el precio del dinero donde estaba desde diciembre de 2025. Detrás del 12 a 0, sin embargo, las actas describen un debate abierto. Según el propio documento de la Reserva Federal, "casi todos" los participantes coincidieron en que, si la inflación se mantiene por encima del objetivo del 2% pese a un mercado laboral estable, haría falta más endurecimiento para devolverla al carril. Y "unos pocos" fueron más lejos: argumentaron que ya había motivos para subir, aunque acabaran apoyando el mantenimiento.
La expresión que se repite en el texto es "riesgos al alza para la estabilidad de precios". Traducido del lenguaje de la Fed: preocupa más que la inflación se acelere a que se frene. Es lo contrario del tono con el que el mercado había estado operando durante las últimas semanas.
El problema que no cede: una inflación cercana al 4%
El dato que sostiene a los halcones es el índice de precios del gasto en consumo personal, el PCE, la medida favorita de la Fed. En abril marcó un 3,8% interanual, casi el doble del objetivo. Las proyecciones apuntan a que la lectura de mayo podría escalar hasta el 4,1%. Y las causas no son las de un recalentamiento clásico de demanda interna.
Las actas señalan tres focos de presión: los shocks en los precios de la energía ligados a la tensión geopolítica, el efecto de los aranceles y, sobre todo, la demanda desbocada asociada a la construcción de infraestructura para inteligencia artificial. Ese último punto es el más incómodo, porque no responde a la política monetaria: por más que la Fed suba tipos, no va a enfriar la carrera de los centros de datos. Mientras tanto, el paro sigue anclado en el 4,3% y el crecimiento aguanta, apoyado precisamente en los sectores de IA y productividad. Sin debilidad laboral que lo justifique, el argumento para recortar se queda sin apoyo.
El debut de Kevin Warsh: mano firme, sin gestos
Fue la primera decisión de política monetaria con Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal. Y su estreno fue de manual: eligió el consenso antes que la acción y entregó un mantenimiento unánime. No es un detalle menor. Un presidente nuevo que empieza sujetando a los halcones envía una señal de continuidad, pero las actas dejan claro que esa contención tiene fecha de caducidad si los datos de inflación no acompañan.
Un mantenimiento unánime en el que varios miembros querían subir le dice al mercado una sola cosa: estamos a un mal dato de inflación de apretar el gatillo.
Por qué esto mueve a la cripto
Bitcoin dejó hace tiempo de comportarse como "oro digital" en el corto plazo y opera como un activo de riesgo de alto beta, en el mismo saco que las tecnológicas. Cuando el mercado descuenta recortes, la liquidez barata empuja al alza; cuando descuenta subidas, ocurre lo contrario. El miércoles Bitcoin cotizaba cerca de los 62.000 dólares, con Ether por debajo de los 1.740 y Solana rondando los 77, según los datos recogidos por crypto.news.
El detonante inmediato de la caída fue geopolítico, con la escalada entre Estados Unidos e Irán de vuelta en los titulares. Pero las actas añaden una segunda capa de presión estructural: un banco central que quizá no solo no rebaje el coste del dinero, sino que lo suba. La combinación de ambos frentes es la que ha empujado las apuestas de endurecimiento.
En el mercado de futuros la foto es más matizada. La herramienta CME FedWatch sitúa en el 69,5% la probabilidad de que la Fed mantenga los tipos en la reunión de julio, aunque esa cifra ha bajado desde cerca del 80% de hace una semana. La opción de una subida en julio ya cotiza al 30,5%. Es decir: nadie da por hecho un alza inminente, pero la certeza de que la Fed puede quedarse quieta se está evaporando.
La otra cara: un escenario, no una sentencia
Conviene no leer las actas como una promesa de subida. El propio documento describe también el camino contrario: si la inflación empieza a enfriarse, casi todos los participantes ven apropiado mantener los tipos o incluso bajarlos hacia final de año. Muchos proyectan que la tasa acabe 2026 dentro o ligeramente por debajo del rango actual. El endurecimiento es un plan de contingencia, no la hoja de ruta base.
Y el 59% de Polymarket es sentimiento de traders, no una encuesta a la Fed. Las apuestas de predicción se mueven con los titulares, y buena parte de ese repunte llegó de la mano de la tensión con Irán, no de una revelación en las actas. Quien lea el documento con calma verá un comité que, ante todo, se declara dependiente de los datos. El pivote real no está en las minutas de junio, sino en el próximo dato de inflación.
Los próximos indicios
- El PCE de mayo: si confirma el salto hacia el 4,1%, los halcones tendrán munición para presionar en julio o septiembre.
- La reunión de julio: vigila si el 69,5% de probabilidad de mantenimiento en CME FedWatch sigue erosionándose hacia una subida.
- El frente geopolítico: un nuevo shock energético por la crisis con Irán alimenta directamente la tesis inflacionista de las actas.
- El gasto en IA: el factor que la Fed reconoce que no puede controlar y que mantiene la inflación pegajosa.
- La correlación de Bitcoin con el Nasdaq: mientras se mueva como activo de riesgo, cada giro halcón le pasa factura.
El mensaje de fondo es un cambio de guion. Durante meses el debate cripto giró en torno a cuándo llegaría el primer recorte. Las actas de junio han puesto sobre la mesa la pregunta opuesta, y esa sola inversión de expectativas basta para explicar por qué el rebote de principios de julio se ha quedado sin gasolina.
Con información de: Reserva Federal (actas del FOMC del 16-17 de junio), Crypto Briefing, crypto.news, Polymarket, CME FedWatch.