La inflación de EE.UU. baja al 3,5% y la cripto respira, pero el dato retrata un mes que ya no existe
El número que llevaba semanas asustando al mercado no apareció. La Oficina de Estadísticas Laborales publicó este martes el IPC de junio y, por una vez, salió más frío de lo que Wall Street…

El número que llevaba semanas asustando al mercado no apareció. La Oficina de Estadísticas Laborales publicó este martes el IPC de junio y, por una vez, salió más frío de lo que Wall Street temía: los precios subieron un 3,5% interanual, por debajo del 3,8% que esperaban los economistas y muy lejos del 4,2% de mayo, según recoge el calendario económico de Investing.com. Setenta puntos básicos de caída en un solo mes. Bitcoin, que llegaba tocado por debajo de 62.200 dólares, reaccionó con alivio y rebotó por encima de los 63.500.
La letra pequeña estropea la fiesta. Ese respiro se lo debe la inflación a la gasolina barata de junio, y la gasolina estuvo barata porque el Estrecho de Ormuz volvió a abrirse durante el alto el fuego de aquel mes. Ese alto el fuego lleva enterrado desde el fin de semana, con Trump reimponiendo el bloqueo naval y un peaje del 20% al tráfico por el estrecho. El crudo ya cotiza otra vez por encima de los 85 dólares. Dicho de otro modo: el IPC retrata un mundo que en julio ha dejado de existir.
De donde viene el susto y de donde viene el alivio
Para entender por qué un 3,5% es noticia hay que mirar el recorrido de 2026. La inflación arrancó el año en el 3,3% en marzo, escaló al 3,8% en abril y tocó techo en el 4,2% de mayo, empujada casi siempre por la energía. Ese pico de mayo puso nerviosos a los inversores porque devolvía a la Reserva Federal al terreno del higher for longer, esa doctrina de tipos altos durante más tiempo que asfixia a los activos de riesgo.
La marcha atrás de junio se explica en la manguera de la gasolina. Los precios en el surtidor cayeron alrededor de un 10% durante el mes, uno de los mayores descensos mensuales de la última década según el economista jefe de BMO, Douglas Porter. Y bajaron porque en junio Washington y Teherán pactaron una tregua que reabrió Ormuz y relajó el precio del petróleo. La inflación de junio, en el fondo, es una foto de paz tomada justo antes de que estallara de nuevo la guerra.
| Mes 2026 | IPC interanual |
|---|---|
| Marzo | 3,3% |
| Abril | 3,8% |
| Mayo | 4,2% |
| Junio | 3,5% |
El problema es el núcleo, no el titular
Cuando se retiran los alimentos y la energía, la película cambia de tono. El IPC subyacente apenas se movió: se situó cerca del 2,85% que anticipaba el modelo de la Fed de Cleveland, prácticamente clavado al 2,9% de mayo. Es decir, la parte de la inflación que la Reserva Federal considera más pegajosa y más difícil de doblegar sigue ahí, intacta. El alivio del titular vino de fuera, de un factor volátil que el banco central no controla y que ya se ha dado la vuelta.
Esa distinción no es académica. La Fed lleva todo 2026 en compás de espera, con los tipos entre el 3,50% y el 3,75% desde diciembre, buscando pruebas convincentes de que la inflación baja de forma sostenible. Un dato subyacente clavado en el 2,85% no es esa prueba. Un titular que se desinfla gracias a la gasolina, tampoco.
Los 90 minutos que de verdad importan hoy
El dato llegó a las 8:30 de la mañana en Nueva York. Noventa minutos después, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, se sentaba ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara para su primera comparecencia semestral. Y ahí está el nervio de la jornada: su lectura del número pesa más que el número mismo, como advirtió CryptoSlate.
Warsh ha pasado sus dos primeros meses en el cargo desmontando las herramientas con las que el mercado solía leerle el pensamiento. Recortó el comunicado del FOMC a unas 130 palabras, eliminó la guía a futuro y renunció a aportar su propio punto en el diagrama de proyecciones. Con esa opacidad deliberada, cada frase que suelte hoy bajo el interrogatorio de los congresistas vale oro. Puede tratar un titular por debajo del 4% como progreso real y dejar julio en pausa, o puede señalar el núcleo pegajoso, el Brent a 85 dólares y los aranceles, y despachar la mejora de junio como un espejismo de una tregua que ya no existe.
Por qué la cripto está tan pendiente de esto
Bitcoin se ha vuelto extraordinariamente sensible a los datos macro, y el IPC está en lo más alto de esa lista. La lógica es directa: menos inflación reduce la probabilidad de subidas de tipos agresivas, y eso hace más atractivos los activos de riesgo frente a los bonos y los fondos monetarios. Por eso el rebote inmediato tras la publicación, con BTC saltando desde los 62.200 hasta rondar los 63.400 dólares y Ethereum acompañando en verde, según el seguimiento de mercado posterior al dato.
El contexto de las apuestas explica el nerviosismo. Hace una semana, el mercado apenas daba un 10% de probabilidad a una subida de tipos en la reunión del 28 y 29 de julio. Hoy, entre el susto del petróleo y una advertencia del gobernador Christopher Waller sobre la posibilidad de endurecer si el núcleo se calienta, esa probabilidad ha escalado al 40-50% según CME FedWatch y Bloomberg. El bono a dos años trepó hasta el 4,28%, máximo desde principios de 2025, y el de diez años superó el 4,6%. El IPC frío es un contrapeso a esa marea, no un vuelco.
La otra cara: un respiro que puede durar un día
Conviene no confundir un rebote con un cambio de tendencia. La recuperación de la cripto a principios de julio se apoyaba en la idea de que un mercado laboral flojo obligaría a la Fed a ceder, y esa hipótesis se viene deshaciendo desde que Trump reactivó el bloqueo de Ormuz. Los futuros del ETF al contado de bitcoin en EE.UU. registraron 424,7 millones de dólares de salidas netas el lunes, señal de que el dinero institucional no está entrando con convicción. El Brent cerró el lunes en 83,30 dólares tras subir más de un 9%, y el martes ya asomaba por encima de los 87, cuando empezó el mes cerca de los 67.
Ahí está la trampa del calendario. El informe dirá, con razón, que junio fue un mes de energía a la baja tras una primavera brutal. Julio, en cambio, es un mes de estrecho cerrado y crudo por encima de 85. El dato no captura esa reversión, y Warsh es la única persona con autoridad para decirle hoy al Congreso contra cuál de esos dos meses está fijando la Fed su política. El alivio de la cripto depende menos del 3,5% de ayer que de la frase que suelte esta tarde.
Las señales que hay que seguir
- El tono de Warsh. Si trata el 3,5% como progreso y defiende mantener tipos, la cripto respira; si subraya el núcleo pegajoso y el petróleo, las apuestas de subida se disparan y el riesgo se resiente.
- El soporte de los 61.700 dólares en BTC. Reconquistar y sostener los 64.000 diría que el mercado leyó el día como alivio; perder los 61.700 deja a la vista los 60.000.
- El Brent por encima de 85. Cada dólar de crudo alimenta el IPC de julio y desmonta la buena noticia de junio antes de que se publique.
- La reunión del 28-29 de julio. Con la probabilidad de subida entre el 40% y el 50%, el próximo dato de inflación y el discurso de la Fed son el pivote real.
- Los flujos de los ETF. Otra jornada de salidas como los 424,7 millones del lunes confirmaría que las gestoras no se creen el rebote.
El titular de hoy es bueno y engañoso a la vez. La inflación bajó, sí, pero lo hizo mirando por el retrovisor a un mes de gasolina barata que la geopolítica ya ha borrado. La cripto celebra el respiro con la boca pequeña, porque sabe que la próxima foto, la de julio, se está revelando con el crudo otra vez en llamas.
Basado en: Investing.com, Crypto Briefing, CryptoSlate, CoinDesk, Bloomingbit, Reserva Federal de Cleveland, CME FedWatch.