Estados Unidos destruyó 23.000 empleos en julio y el oro se fue a 4.350 dólares, y el bitcoin se movió un 1,4%
La economía de Estados Unidos destruyó 23.000 puestos de trabajo en julio. El consenso esperaba crear entre 80.000 y 83.000. En los quince minutos siguientes al dato, el oro subió a 4.350…

La economía de Estados Unidos destruyó 23.000 puestos de trabajo en julio. El consenso esperaba crear entre 80.000 y 83.000. En los quince minutos siguientes al dato, el oro subió a 4.350 dólares la onza, la plata tocó 65 dólares, los futuros del Dow ganaron cerca de 200 puntos y la rentabilidad del bono estadounidense se hundió. El bitcoin subió un 1,4% y se quedó donde estaba, pegado a los 65.000 dólares.
Esa asimetría es la noticia. Llevamos dos años oyendo que el bitcoin es la apuesta contra el dinero fácil y contra un banco central que se equivoca. El viernes llegó exactamente el dato que rompe la hoja de ruta de la Reserva Federal, y el mercado repartió la operación entre metales, bonos y acciones. Al activo que se vende como cobertura macro le tocó la porción más pequeña.
Lo que dice el papel, y lo que dicen las revisiones
El titular es malo, pero la letra pequeña es peor. Junio se revisó de los 57.000 empleos que se anunciaron a solo 20.000. Mayo bajó de 129.000 a 63.000, es decir, 66.000 puestos que existían en la estadística y ya no existen. Con esas correcciones, la media de creación de empleo de los últimos doce meses queda en 34.000 al mes, una cifra que en cualquier ciclo anterior se habría descrito como estancamiento.
El reparto por sectores tampoco ayuda. La caída la lidera la educación pública local, con 50.000 empleos menos, seguida del comercio minorista, con 19.000, y de las actividades financieras, con 14.000. La sanidad, que ha sostenido casi sola la creación de empleo del último año, sumó 22.000, muy por debajo de su media de 36.000. Y los salarios se quedaron clavados: el sueldo medio por hora subió dos céntimos, un 0,1% frente al 0,3% esperado, lo que deja la tasa anual en el 3,2%. CNBC recoge el desglose completo del informe.
Esto es una discusión sobre subir tipos, no sobre bajarlos
Aquí es donde el reflejo de 2024 engaña. Un dato de empleo horrible solía leerse como recorte de tipos asegurado. En agosto de 2026 el debate es el contrario: la inflación sigue muy por encima del 2% y varios miembros de la Fed han pedido públicamente subir el precio del dinero en septiembre si los precios no ceden. El comité mantuvo los tipos la semana pasada por 9 votos contra 3, y esos tres votos eran para subir.
Lo que hizo el dato del viernes fue quitarle la mayoría a los halcones, no dársela a las palomas. Antes del informe, los futuros daban un 55% de probabilidad a una subida en septiembre. Después, esa probabilidad cayó por debajo del 50%, entre el 44% y el 46% según el momento de la lectura del CME FedWatch, y el mercado desplazó la apuesta a octubre, donde queda alrededor del 58%.
| Activo | Reacción al dato | Nivel |
|---|---|---|
| Plata | +6% en sesión | ~65 $/onza |
| Oro | +3% en sesión | 4.350 $/onza |
| Futuros del Dow | +200 puntos | máximos de sesión |
| Bitcoin | +1,4% | 65.200 $ |
| Ether | +1,8% | 1.931 $ |
El paro bajó, y ese es el argumento del otro bando
Hay un detalle que los halcones van a usar entero. La tasa de desempleo no subió con el dato malo: bajó al 4,1%, cuando se esperaba un 4,2% y en junio estaba en el 4,2%. El motivo no es bueno. La tasa de participación cayó al 61,4%, su nivel más bajo en más de cinco años. Cuando la gente deja de buscar trabajo, sale de la estadística de parados y el porcentaje mejora sin que mejore nada.
Pero un banco central que teme la inflación puede leer ese mismo párrafo al revés. Si la oferta de trabajadores se está encogiendo, la economía puede crear muy poco empleo sin generar holgura, y por tanto sin frenar los precios. Es la lectura incómoda: menos empleo y menos gente disponible no equivale automáticamente a menos inflación. Con el salario medio en el 3,2% anual, la presión de costes laborales se está enfriando, y eso es lo único que hoy juega a favor de quedarse quieto.
El oro se llevó la operación que el bitcoin dice ser
Los metales llegaban calientes al dato y salieron disparados. El oro marcó máximos de siete semanas por encima de 4.350 dólares y encara su mejor semana desde enero, según los datos de FXStreet y Kitco. La plata venía de subir un 4% antes del informe y aceleró hasta la zona de 65 dólares la onza. En la semana, los dos metales acumulan la mejor racha del año.
El bitcoin, en cambio, hizo lo que viene haciendo desde julio: casi nada. CoinDesk lo resumió sin adornos al describir la reacción del mercado cripto como escasa mientras bolsa y bonos celebraban. Y no es que falte dinero entrante: los ETF de bitcoin captaron unos 750 millones de dólares esta semana y las carteras grandes han sumado 1.200 millones en compras. El flujo está ahí; la sensibilidad al ciclo de tipos, no.
La otra cara: quizá quedarse quieto sea el logro
Hay una lectura opuesta que merece respeto. Un activo que no se dispara con cada titular macro tampoco se hunde con cada titular macro, y esa es precisamente la promesa que le hicieron los ETF a los inversores institucionales. La volatilidad del bitcoin ha caído a mínimos históricos, y una parte del mercado lo celebra como señal de madurez: menos apalancamiento de casino, más tenedores que no venden por un dato de nóminas.
El problema es que esa madurez tiene un coste narrativo. Si el bitcoin no se mueve cuando cambia el precio del dinero, deja de ser el instrumento con el que se opera la política monetaria y pasa a ser una posición estructural más, correlacionada con el apetito de riesgo general y a remolque de otras cosas. Estas semanas ha reaccionado más a las tensiones en el estrecho de Ormuz y al petróleo que a la Fed. Eso no es una cobertura macro, es un activo de riesgo con horario propio.
Lo que dirá si esto se confirma
Primero, la revisión. Julio se corregirá el mes que viene igual que se corrigieron mayo y junio, y el patrón de este año es a la baja. Si la próxima tanda vuelve a recortar decenas de miles de puestos, la media de doce meses baja de 34.000 y la discusión deja de ser cuándo sube la Fed y pasa a ser cuánto tarda en dar marcha atrás.
Segundo, el dato de precios. Con el empleo cayendo y la inflación por encima del objetivo, el próximo IPC es el único árbitro que queda: si los precios ceden, la subida de septiembre desaparece del calendario; si no ceden, la Fed tendrá que elegir entre su mandato de precios y un mercado laboral que ya está en negativo.
Tercero, la probabilidad de octubre. El 58% que hoy marca el CME FedWatch para esa reunión es el número a seguir, más que el de septiembre. Es donde el mercado ha aparcado la subida que ya no cree para el mes que viene, y su desplome sería la primera señal real de giro.
Y cuarto, la correlación. Si el bitcoin sigue moviéndose un 1% en días en los que el oro se mueve un 3% y los bonos se dan la vuelta, la tesis del oro digital tendrá que explicarse con otros argumentos, porque la prueba de estrés macro de este viernes la ha ganado el oro de siempre.
Fuentes: Bureau of Labor Statistics vía CNBC, CoinDesk, Kitco, FXStreet, Kiplinger, CME FedWatch, CoinGecko.