Ley CLARITY: la votación del 15 de septiembre necesita 60 votos, y la Casa Blanca no contesta la cláusula de ética
La ley CLARITY ya tiene fecha y hora: el 15 de septiembre a las dos de la tarde en Washington el Senado somete a votación de trámite la ley cripto de Estados Unidos, y para que siga viva…

La ley CLARITY ya tiene fecha y hora: el 15 de septiembre a las dos de la tarde en Washington el Senado somete a votación de trámite la ley cripto de Estados Unidos, y para que siga viva hacen falta 60 votos. Donald Trump reunió el miércoles en la Casa Blanca a cerca de dos docenas de ejecutivos del sector para reclamar esos votos y pidió que el Congreso apruebe una «versión justa» del texto. El senador que negocia justamente la parte que lo tiene atascado cuenta otra cosa: que lleva semanas enviando propuestas a la Casa Blanca y recibiéndolas de vuelta en blanco.
El bloqueo no está en el reparto de competencias entre la SEC y la CFTC, que es el corazón técnico de la norma y lleva borradores trabajados por los dos bandos. Está en una cláusula de ética que limita el negocio cripto del presidente, su familia y los altos cargos federales. Es decir, en la parte que habla del propio hombre que pide la votación.
¿Qué es la ley CLARITY y por qué lleva 13 meses esperando en el Senado?
La CLARITY, formalmente Digital Asset Market Clarity Act, reparte por ley lo que hoy reparten los tribunales y las agencias: qué activo digital es un valor y cae bajo la SEC, qué activo es una materia prima y cae bajo la CFTC, y qué obligaciones tienen exchanges, custodios y protocolos según de qué lado queden. La Cámara de Representantes la aprobó el 17 de julio de 2025 con 294 votos a favor y 134 en contra, una mayoría amplia y de los dos partidos. Desde entonces está en el Senado.
Trece meses después, la cámara alta no ha votado ni para empezar a debatirla. En agosto la ley pasó los 384 días de espera y el líder de la mayoría, John Thune, dejó pasar el último trámite disponible antes del receso, con lo que el aplazamiento la acercó a las urnas en lugar de a la mesa de votaciones. Thune sí presentó la moción de clausura antes de irse, y eso es lo que abre la ventana de septiembre.
La comparación duele para el sector: mientras Estados Unidos discute su marco, Europa ya aplica MiCA. El argumento que Trump usó en la Casa Blanca fue geopolítico, sin reglas propias el país se queda por detrás de China en activos digitales.
¿Por qué la votación del 15 de septiembre necesita 60 votos?
Lo que se vota ese día no es la ley, es la moción para proceder a debatirla. En el Senado, ese paso exige clausura, y la clausura son 60 votos. Los republicanos no llegan solos, así que necesitan demócratas. Stuart Alderoty, director jurídico de Ripple, describió la fecha como el termómetro de todo el proceso en el Wyoming Blockchain Symposium: si la puerta no se abre el 15, no hay pleno, y sin pleno no hay ley este año.
El calendario aprieta más que la aritmética. El Senado vuelve del receso el 14 de septiembre y tiene 14 días de sesión programados antes de parar por las elecciones de noviembre, más otros 22 hasta fin de año, según el recuento de Cointelegraph. En 36 días de trabajo hay que cerrar la cláusula de ética, el rendimiento de las stablecoins, la parte que corresponde al Comité de Agricultura, ensamblar el paquete y devolverlo a la Cámara.
| Fecha | Trámite |
|---|---|
| 17 jul 2025 | La Cámara aprueba el texto: 294-134 |
| 7 ago 2026 | El Senado deja pasar el trámite y lo aplaza a septiembre |
| 14 sep 2026 | Vuelta del receso |
| 15 sep 2026, 14:00 ET | Moción de procedimiento: 60 votos o nada |
| Hasta noviembre | 14 días de sesión antes del receso electoral |
| Resto de 2026 | 22 días de sesión disponibles |
La cláusula de ética: qué ofrece el Senado y qué contesta la Casa Blanca
El demócrata Ruben Gallego y el republicano Thom Tillis mandaron a la Casa Blanca un texto de compromiso sobre ética antes del receso. Gallego dijo el miércoles, en el mismo simposio de Wyoming, que no ha recibido una respuesta punto por punto y que el ida y vuelta ha sido de una sola dirección.
Hemos enviado ofertas una y otra vez a la Casa Blanca, y vuelven en blanco, o vuelven incluso un poco más atrás, o no oímos nada.
Su recomendación al sector fue la contraria a la que se oyó en el acto presidencial: no forzar una votación rápida, porque «un voto rápido da un resultado rápido» y no necesariamente el que se busca. El asesor cripto de la Casa Blanca, Patrick Witt, había dicho antes que la administración negociaría con los demócratas hasta la votación de septiembre, pero que no puede «esperar para siempre». Las dos frases juntas describen bien la partida: cada bando cree que el reloj juega contra el otro.
El contenido de la disputa no es abstracto. El borrador que se conoció en julio ya vetaba que el presidente emitiera criptomonedas, pero la cláusula que apuntaba a Trump caducaba en 2029, justo al terminar el mandato. El equipo de la minoría del Comité Bancario del Senado, que dirige Elizabeth Warren, publicó un análisis del último texto sosteniendo que no impide al presidente repetir los 1.400 millones de dólares que declaró haber ganado en 2025 con inversiones ligadas a cripto, según la nota del comité. Esa cifra no es de la oposición: sale de la declaración presentada ante la Oficina de Ética Gubernamental en junio.
El banco de la familia y una encuesta con el 63% en contra
Entre la negociación y la votación se metió un hecho que endureció a los demócratas cuyos votos son imprescindibles. El 14 de agosto la OCC, el regulador bancario que depende del Tesoro y que dirige un cargo nombrado por el presidente, dio aprobación condicionada a World Liberty Trust Company para operar como banco fiduciario nacional y emitir directamente la stablecoin USD1. La sociedad matriz, World Liberty Financial, es propiedad en torno al 38% de una entidad ligada a la familia Trump. Lo contamos con el detalle del expediente: 20 millones de capital mínimo para respaldar 4.009 millones de reservas, y la promesa de no influir en el banco firmada por Eric Trump.
Gallego y Warren anunciaron por separado proyectos para prohibir que un presidente, un vicepresidente o sus familias controlen un banco. Y el mismo día del acto en la Casa Blanca llegó la fotografía de la opinión pública: en la encuesta de Reuters/Ipsos hecha entre el 14 y el 17 de agosto a 1.166 personas, el 63% respondió que no es «apropiado» que Trump y su familia ganen dinero con cripto mientras está en el cargo. El desglose es el país entero en dos: el 69% de los republicanos lo ve apropiado, el 92% de los demócratas no.
La otra cara: el mercado ya cobró sin que se apruebe nada
Conviene separar la ley de la reacción. El jueves bitcoin subió un 5,2% hasta unos 71.880 dólares y el éter más de un 9% hasta 2.288, según CNBC, con la segunda mayor liquidación de posiciones cortas de la historia según Fundstrat. Pero el detonante macro fue otro: el Tesoro dobló su recompra de bonos a 20 y 30 años y hundió los rendimientos, algo que ya explicamos en detalle en la nota de por qué sube bitcoin hoy. Atribuir el rebote a un discurso es cómodo y probablemente falso: bitcoin sigue muy por debajo de su máximo de 2026, 94.820 dólares en enero, y del récord absoluto de 126.198.
Hay además una lectura incómoda para el lobby. Si las agencias siguen legislando por su cuenta, la ley pierde urgencia. La SEC ya sacó adelante su propia norma con un puerto seguro para emisiones, y la CFTC montó un comité asesor cripto con 41 de sus 43 asientos en manos de la industria. Lo que se consigue por reglamento se puede deshacer por reglamento con el siguiente presidente, y ese es el argumento real para querer una ley. Quien defiende la prisa está pidiendo permanencia, no permiso.
Qué vigilar en las próximas semanas
La primera señal es si Gallego y Tillis anuncian acuerdo sobre la ética antes del 14 de septiembre. Sin eso, la moción de clausura llega a la sala sin los votos demócratas y sirve de recuento, no de trámite. La segunda es el rendimiento de las stablecoins: el borrador actual prohíbe pagar interés por saldos parados y permite recompensas por actividad en protocolos DeFi, una frontera que la banca tradicional quiere mover hacia la prohibición total.
La tercera es el Comité de Agricultura, la pieza que Gallego menciona y que casi nadie sigue: sin su parte no hay paquete que votar. La cuarta es el frente bancario, porque si la aprobación final de World Liberty avanza mientras se negocia la cláusula que la afecta, los votos que faltan se alejan. Y la quinta es el receso electoral: cada día sin acuerdo convierte la CLARITY en un asunto de 2027 y en tema de campaña, que es lo que la industria quería evitar cuando puso su dinero en este ciclo.
Fuentes: Reuters/Ipsos, CNBC, Cointelegraph, The Block, Comité Bancario del Senado de EE. UU., OCC.