Stablecoins como efectivo en el balance: la FASB exige canje directo y Tether canjea desde 100.000 dólares
Para que una stablecoin figure como efectivo en el balance de una empresa estadounidense hará falta algo que casi ningún tenedor tiene: el derecho a canjear el token directamente con quien…

Para que una stablecoin figure como efectivo en el balance de una empresa estadounidense hará falta algo que casi ningún tenedor tiene: el derecho a canjear el token directamente con quien lo emite, a la vista y por una cantidad conocida de dólares. Lo propuso el martes la FASB, el consejo que escribe las normas contables que siguen las empresas cotizadas en Estados Unidos, y su propio texto avisa de que un mercado secundario muy líquido no sustituye ese derecho.
La propuesta no toca la definición de equivalente de efectivo. Añade ejemplos para aplicarla a los activos digitales, exige reservas de al menos uno a uno segregadas en instrumentos líquidos a corto plazo, deja fuera a los tokens respaldados con cripto o con oro y obliga a todas las empresas, tengan cripto o no, a desglosar de qué está hecha su partida de equivalentes de efectivo. El plazo para comentarios se cierra el 19 de noviembre de 2026.
¿Qué pide la FASB para que una stablecoin sea equivalente de efectivo?
El documento se llama Statement of Cash Flows (Topic 230) y llega después de que la propia FASB reconociera lo que ya se veía en las cuentas publicadas: no hay una práctica única. Unas empresas presentan sus stablecoins dentro del efectivo, otras las dejan en otros activos corrientes, y el inversor que compara dos balances no está comparando lo mismo. En abril el consejo encargó a su equipo redactar el borrador. Este es el resultado.
| Requisito | Qué significa en la práctica |
|---|---|
| Canje a la vista | Derecho contractual a pedir el reembolso cuando la empresa quiera, sin ventanas ni colas discrecionales |
| Canje directo con el emisor | La empresa tenedora, no un intermediario, tiene que poder cobrar del emisor una cantidad conocida de dólares |
| Reservas 1:1 segregadas | Respaldo igual o superior al circulante, separado y en activos líquidos a corto plazo |
| Composición de la reserva | Reservas en cripto o en oro descalifican al token por riesgo de valoración |
Un detalle que conviene subrayar porque cambia el sujeto del análisis: la norma no clasifica tokens, clasifica situaciones. El mismo USDT puede ser equivalente de efectivo en la empresa A y no serlo en la empresa B si la primera tiene cuenta abierta con el emisor y la segunda compró en un exchange. Ese es el sentido del ejemplo que dice que la liquidez del mercado secundario no basta cuando falta el derecho de canje frente al emisor.
¿Por qué el canje directo deja fuera a casi todos los tenedores?
Basta leer las tarifas del mayor emisor. La página de comisiones de Tether fija un mínimo de 100.000 dólares por adquisición o por canje, una comisión por reembolso equivalente al mayor de 1.000 dólares o el 0,1%, y 150 dólares en tokens solo por tramitar la verificación de la cuenta. Circle canjea uno a uno, pero a través de Circle Mint, su servicio para empresas con cuenta abierta y verificada.
Traducido al balance: una tesorería que mueve 40.000 dólares en USDT no tiene derecho de canje, tiene un comprador en el mercado. Y un comprador en el mercado, dice la FASB, no es lo mismo que un emisor obligado a pagar. La consecuencia práctica es que el requisito contable empuja a las empresas a abrir cuenta con el emisor, es decir, convierte una decisión de presentación en una decisión de riesgo de contraparte y de papeleo.
¿Qué stablecoins quedan descalificadas por la composición de su reserva?
El mercado de stablecoins ronda los 309.000 millones de dólares según DefiLlama, con USDT en 182.900 millones y USDC en 71.900 millones. Del total, unos 25.500 millones están en tokens respaldados con cripto: 6.700 millones en USDS, 4.800 en DAI y 4.000 en el USDe de Ethena. Ese 8,2% queda fuera del carril contable por el ejemplo que descalifica reservas en cripto y en oro, sin discusión sobre lo bien sobrecolateralizado que esté el diseño. Lo mismo vale para los tokens respaldados con metal, empezando por el oro tokenizado.
El criterio es discutible y va a recibir cartas de comentario, porque un token sobrecolateralizado al 150% con ether puede tener más colchón que otro con papel comercial dudoso. Pero la lógica contable no mide el colchón, mide la volatilidad del activo que hay debajo y el riesgo de que valga menos justo el día en que hay que pagar. Una reserva que sube y baja un 5% en una sesión no encaja en una partida cuyo sentido es que no se mueve.
La parte que afecta a empresas que no tocan cripto
El borrador incluye un cambio que se ha comentado menos y que llega más lejos: cualquier empresa que presente equivalentes de efectivo tendrá que desglosar los componentes significativos de esa partida y sus importes, haya activos digitales dentro o no. Hoy ese renglón funciona como una caja negra donde caben letras del Tesoro, fondos monetarios, depósitos a plazo y, cada vez más, dólares tokenizados. El desglose obliga a decir cuánto hay de cada cosa.
Con una stablecoin la conversación empieza cuando alguien explica los términos: si hay derecho a cobrar, si es a la vista y qué respalda ese derecho, según el presidente de la FASB, Richard Jones, en declaraciones a Accounting Today.
El encargo tampoco salió de la nada. El grupo de trabajo presidencial sobre mercados de activos digitales recomendó derivar estas cuestiones contables a la FASB, y el calendario regulatorio ha ido en paralelo: la Ley GENIUS fijó el marco para las stablecoins de pago y el lunes el Tesoro propuso sus reglas sobre quién puede emitir, ofrecer o vender una stablecoin de pago en Estados Unidos. Falta la pata contable, y es la que decide cómo se ve todo esto en una cuenta anual.
La otra cara: el sello contable no quita el riesgo
Presentar un token junto al efectivo no lo convierte en dinero del banco central. El riesgo de contraparte sigue donde estaba, en el emisor y en la calidad real de su reserva, y el historial de las stablecoins incluye episodios de desanclaje temporal en momentos de tensión, justo cuando una tesorería necesita que su partida más segura no se mueva. La primera auditoría completa de la mayor de todas llegó este mes, no hace cinco años.
Hay dos matices más. El primero es que la clasificación sigue siendo una opción, no una obligación: la empresa que cumpla los requisitos podrá presentar el token como equivalente de efectivo, y también podrá no hacerlo. El segundo es que la FASB no cambia la definición, así que la lectura minimalista es que estos ejemplos solo ponen por escrito lo que los auditores más exigentes ya venían pidiendo. La diferencia es que ahora será igual para todos y comparable entre balances, que es exactamente el problema que el consejo dice querer resolver.
Qué hay que vigilar
- Las cartas de comentario de los grandes emisores. Si Tether o Circle piden flexibilizar el requisito de canje directo, el punto débil de la propuesta está identificado.
- Si algún emisor rebaja el mínimo de canje o abre cuentas con menos fricción para que sus tokens pasen el filtro en más balances.
- El primer trimestre en el que una cotizada presente stablecoins dentro del efectivo citando este borrador, aunque todavía no sea norma definitiva.
- El desglose de equivalentes de efectivo en las empresas que nunca han hablado de cripto: ahí se verá cuánto dólar tokenizado hay ya en tesorerías convencionales.
- La fecha de entrada en vigor, que la FASB fijará después de leer los comentarios, y si permite aplicación anticipada.
Mientras eso se decide, la práctica seguirá siendo desigual y cada empresa presentará sus dólares tokenizados como su auditor le deje. Quien quiera entender qué es exactamente lo que tiene en cartera antes de discutir dónde va en el balance puede empezar por lo básico: qué es una stablecoin y en qué se diferencia una de otra.
Documentación: FASB, Accounting Today, Cointelegraph, CPA Practice Advisor, Tether, Circle, DefiLlama.